Hoy celebramos el nacimiento de Margarita Godet, mujer de esperanza y misión

Hoy celebramos el nacimiento de Margarita Godet, mujer de esperanza y misión

Las Obras Misionales Pontificias recuerdan hoy el nacimiento de Margarita Godet, fundadora de la Unión de Enfermos y Ancianos Misioneros, una mujer que transformó el dolor en una ofrenda de amor para la Iglesia.

Nacida en Francia en 1899, en una familia humilde y profundamente cristiana, Margarita vivió desde niña la experiencia de la enfermedad. A los 10 años comenzó a sufrir una dolencia progresiva que limitó sus movimientos. En medio de esta realidad, peregrinó tres veces a Lourdes entre 1922 y 1924, buscando sanación. Sin embargo, allí comprendió algo más profundo: su vocación no era curarse, sino ofrecer su sufrimiento a Dios como misión.

Su camino espiritual se fue consolidando con fuerza tras la muerte de su madre en 1926 y una confesión decisiva en 1928. Desde entonces, sintió el llamado de dar vida a una obra que permitiera a los enfermos vivir su situación como verdadera misión. Así nació su lema, sencillo pero profundo: “Amar, sufrir y sonreír”.

Margarita entendió que el enfermo no es inútil ni pasivo. Por el contrario, puede amar intensamente, orar con profundidad y ofrecer su dolor unido a Cristo por la salvación del mundo. Su espiritualidad se sostiene en tres pilares claros:

  • Amar: hacer de la vida un don, incluso en la enfermedad.
  • Sufrir: ofrecer el dolor con sentido redentor.
  • Sonreír: vivir con alegría y esperanza en medio de la cruz.

Esta intuición dio origen en 1928 a la Unión del Apostolado de los Enfermos, reconocida por la Iglesia y luego vinculada a las Obras Misionales Pontificias. La obra se extendió a varios países como Canadá e Italia, integrándose a la vida misionera de la Iglesia.

Inspirada en Santa Teresita del Niño Jesús, Margarita comprendió que la misión no es solo ir lejos, sino salir de uno mismo y ofrecer la vida con amor. Desde su lecho de dolor, se convirtió en fuente de consuelo para muchos que la visitaban.

Murió el 2 de noviembre de 1932, a los 33 años, dejando un legado espiritual fecundo. Su vida, silenciosa pero llena de sentido, sigue iluminando hoy a la Iglesia.

Su mensaje permanece actual: el enfermo no es espectador, es protagonista de la misión. Su ofrenda sostiene espiritualmente a los misioneros, impulsa nuevas vocaciones y alcanza a quienes están alejados de Dios.

En síntesis, Margarita Godet nos enseña que incluso en la fragilidad se puede vivir una misión universal. Su vida es un testimonio claro de que el amor ofrecido a Dios siempre da fruto.


Charla sobre la vida de Margadita Godet

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