R.P. Manuel Noriega Sotomayor, S.J.Impulsor decisivo de las Obras Misionales Pontificias en el Perú

El R.P. Manuel Noriega Sotomayor, S.J. (1 de octubre de 1910 – 20 de febrero de 1970) fue una figura central en la consolidación y expansión de las Obras Misionales Pontificias (OMP) en el Perú durante la mitad del siglo XX. Su gestión marcó una etapa de crecimiento sostenido, organización eficiente y fuerte presencia pública de la animación misionera en el país.

Nombramiento y periodo de servicio

El 28 de junio de 1945, el Arzobispo de Lima, Mons. Pedro Pascual Farfán, lo nombró Presidente del Consejo Nacional de la Obra de la Propagación de la Fe, en sucesión de Mons. Pablo Chávez Aguilar. Posteriormente, el 31 de agosto de 1945, la Sagrada Congregación de Propaganda Fide, por medio del Nuncio Apostólico Mons. Fernando Cento, lo designó Director Nacional de la Obra de la Propagación de la Fe en el Perú. Ejerció este cargo hasta el 11 de mayo de 1952.

Una etapa de crecimiento vertiginoso

Con el P. Manuel Noriega, S.J., se inicia una época de crecimiento vertiginoso de las OMP en el Perú. Su entusiasmo, dinamismo y total dedicación permitieron ampliar los horizontes de la obra misionera, intensificando la animación en centros educativos y parroquias, y extendiendo su acción a nivel nacional.

Durante los primeros años, atendió los asuntos misionales desde un pequeño aposento en el Colegio de la Inmaculada, en Breña, recibiendo visitas en la parroquia de Santo Toribio e Inmaculada y, en algunas ocasiones, en una oficina del Palacio Arzobispal de Lima. Con el aumento progresivo de las actividades, se hizo evidente la necesidad de contar con un local propio que centralizara y fortaleciera el trabajo.

Organización y consolidación institucional

En 1948 se logró alquilar una sede adecuada en la avenida Du Petit Thouars, en la urbanización Santa Beatriz, más amplia, moderna y funcional. Allí se completó la adquisición del mobiliario necesario para convertirla en una oficina eficiente. Todo ello se consiguió sin gravar directamente a las Obras, gracias a kermeses y otras iniciativas solidarias impulsadas por el propio P. Noriega, quien supo despertar en la sociedad el sentido del deber misionero.

Bajo su dirección, las OMP llegaron a ser reconocidas como una de las obras eclesiales con mayor simpatía, popularidad y prestigio, ampliamente extendida y conocida en el país.

Iniciativas misioneras destacadas

Durante su gestión se impulsaron acciones que dejaron una huella duradera:

  • Inicio de la Colecta Nacional de Misiones (Domund), organizada con gran creatividad y participación popular.
  • Creación del Taller Apostólico de Misiones, dirigido por la Sra. Laura Correa Olavegoya, donde voluntarias confeccionaban ornamentos y vestiduras litúrgicas para enviarlas a las zonas de misión.
  • Aplicación del Reglamento de Roma, promoviendo la oración diaria por las misiones, la colaboración económica periódica —con cuotas accesibles para todos— y la formación de Comités Misionales en cada parroquia.
De izquierda a derecha: Srtas.: Luz Alzamora; Leonor Góngora; María E. Wicht; R. P. José Torrijos, S. J., Viceprovincial del Perú; R. P. Ignacio García Martín, S. J., Prefecto Apostólico de S. Javier del Marañón; P. Manuel Noriega, S. J., Director Nacional de las OO. PP. Misionales; Srtas. Rosa Bentín y Josefa.


El Gran Día Universal de las Misiones

El Domund se convirtió, bajo su impulso, en una verdadera fiesta nacional de la fe. Semanas antes se realizaba una intensa campaña de animación con afiches, banderolas, artículos de prensa, volantes y recorridos por la ciudad con altoparlantes y cantos misionales. Radio Nacional transmitía mensajes de autoridades eclesiásticas y civiles, resaltando la vocación misionera de la Iglesia.

La celebración culminaba con una solemne Misa en la Catedral de Lima o en su atrio, seguida de procesiones y desfiles multitudinarios de colegios, universidades, asociaciones católicas, institutos armados y movimientos juveniles. La bendición con las reliquias de Santa Teresita del Niño Jesús y San Francisco Javier marcaba uno de los momentos más emotivos, sellando una jornada de profunda fe y compromiso.

Legado

El R.P. Manuel Noriega Sotomayor, S.J., dejó como herencia una estructura misionera sólida, organizada y cercana al pueblo. Su capacidad de gestión, su creatividad pastoral y su ardor misionero contribuyeron decisivamente a que las Obras Misionales Pontificias en el Perú se consolidaran como un instrumento eficaz al servicio de la evangelización universal. Su vida y servicio siguen siendo un referente de entrega generosa y amor profundo por la misión de la Iglesia.

R.P. MARTÍN URRUTIA BARAIBAR, S.J.

(Mayo de 1952 – Mayo de 1955) (Transitorio)

Al quedar vacante el cargo de Director Nacional de las OMP, por el viaje a Europa del P. Manuel Noriega Sotomayor, S.J., el 12 de mayo de 1952, fue nombrado en su reemplazo por Roma, el R.P. Martín Urrutia Baraibar, S.J., de la sazón, Superior de la Residencia de los Padres Jesuitas de San Isidro, quien por sus apremiantes ocupaciones no podía atender tanto como deseaba la responsabilidad del cargo.

En esta circunstancia, el Excmo. Sr. Nuncio, Juan B. Panico, para solventar la situación, hizo el nombramiento, por iniciativa propia, después de las consultas previas con los Superiores de la Orden de los PP. Jesuitas, como Director Ejecutivo al R.P. Ricardo Durand Febres, S.J. para la conducción de las Obras, siendo oficializado por Roma con su nombramiento como tal el 27 de enero de 1954, según comunicación del mismo Sr. Nuncio, quien también lo hizo a todo el Episcopado en su Asamblea Anual de febrero.

Con enorme agrado hemos leído, en las publicaciones de la época, en que se menciona que el P. Durand fue incansable gran propagador de la idea misional en el Perú, colaborando con Mons. Chávez Aguilar, en los años de 1942, 1943, 1944 y 1945, cuando apenas era conocida entre nosotros.

Posteriormente, por nombramiento de la Sagrada Congregación de Propaganda Fide, con fecha 21 de mayo de 1955, asumió oficialmente la Dirección Nacional de las Obras, entonces como Presidente de la O.P. de San Pedro Apóstol para el Clero Indígena y de la O.P. de la Propagación de la Fe.