Jóvenes Sin Fronteras realizó con éxito el Cursillo de Animación Misionera para fortalecer su identidad y espiritualidad
Chiclayo, julio de 2026. Los días 18 y 19 de julio, la comunidad Jóvenes Sin Fronteras (JOSIF), perteneciente a la Parroquia Santa María Catedral de Chiclayo, realizó con éxito el Cursillo de Animación Misionera (CUAM) en las instalaciones del Colegio Nacional San José.

Esta experiencia formativa permitió a los integrantes de la comunidad profundizar en su relación con Cristo, fortalecer su identidad y espiritualidad misionera, y renovar su compromiso con la evangelización y el servicio a los demás.
Durante las dos jornadas, los jóvenes participaron activamente en un programa que integró espacios de formación, oración y convivencia fraterna. A través de charlas, reflexiones y testimonios, se desarrollaron temas como el Plan de Dios, María y el Rosario Misionero, las Obras Misionales Pontificias (OMP), el Centro Diocesano de Misiones (CEDIMIS) y el llamado permanente de la Iglesia a vivir una auténtica espiritualidad misionera.
El encuentro también estuvo enriquecido por momentos de adoración al Santísimo Sacramento, dinámicas de integración, trabajos grupales y espacios de reflexión personal y comunitaria. Asimismo, se celebró la Santa Misa, permitiendo que cada participante fortaleciera su encuentro con Cristo y reafirmara su vocación de ser discípulo misionero.

El Cursillo de Animación Misionera tuvo como finalidad fortalecer la formación humana y espiritual de los jóvenes, preparándolos para vivir con mayor responsabilidad y compromiso su misión dentro de la Iglesia y la sociedad.
De igual manera, el CUAM buscó profundizar la identidad propia de Jóvenes Sin Fronteras, promoviendo una vivencia de la fe basada en el servicio, la comunión, la fraternidad y el anuncio del Evangelio.
Con este tipo de iniciativas, la comunidad Jóvenes Sin Fronteras continúa apostando por la formación permanente de sus integrantes, convencida de que una juventud fortalecida en la fe y en la misión puede responder con generosidad a los desafíos del mundo actual y contribuir a la construcción de una Iglesia más cercana, misionera y comprometida con el anuncio de la Buena Nueva.










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