Encuentro de Animadores Misioneros de las OMP: llamados a salir y anunciar a Cristo
“El misionero se cansa cuando no camina”
El 13 de septiembre, las Obras Misionales Pontificias (OMP) del Perú realizaron el Encuentro de Animadores Misioneros, una jornada de formación, espiritualidad, integración y fraternidad que congregó a numerosos representantes de las diferentes obras y servicios misioneros, con el propósito de renovar su compromiso evangelizador y prepararse para vivir intensamente el próximo Mes Misionero de octubre.
En el encuentro participaron animadores de la Infancia y Adolescencia Misionera, de la Obra de la Propagación de la Fe, así como integrantes de Jóvenes Sin Fronteras, provenientes de Lima, Chosica, Carabayllo y Callao. También estuvieron presentes delegaciones de la Unión de Enfermos y Ancianos Misioneros (UEAM) de Chosica, Lima y Callao; miembros de Familias Misioneras del Callao, chosica y Lurín; integrantes del Voluntariado Misionero, amigos de las misiones y religiosas que enriquecieron la jornada con su presencia y testimonio.

Una jornada que comenzó alrededor de la Eucaristía
El encuentro inició con la celebración de la Santa Eucaristía, presidida por el director nacional de las Obras Misionales Pontificias del Perú, P. José Hipólito Purizaca, quien dio la bienvenida a todos los participantes y los animó a vivir la jornada como una oportunidad para renovar su vocación y compromiso con la misión de la Iglesia.
Posteriormente, el P. José Hipólito estuvo a cargo del primer momento formativo, reflexionando sobre qué significa ser un animador misionero de las Obras Misionales Pontificias.
Durante su intervención recordó que la vocación misionera nace desde el Bautismo y que cada bautizado está llamado a convertirse en discípulo misionero, dispuesto a responder al envío de Cristo.
Asimismo, invitó a los animadores a prepararse con entusiasmo para el Mes Misionero, recordándoles la responsabilidad que tienen de llevar el espíritu de las OMP a sus parroquias y comunidades, siendo verdaderos promotores de la misión y anunciadores de Jesucristo.

La alegría de Jóvenes Sin Fronteras
La animación de la jornada estuvo a cargo de los integrantes de Jóvenes Sin Fronteras, quienes, fieles a su carisma, contagiaron entusiasmo y alegría a todos los participantes.
A través de dinámicas y pausas activas, los jóvenes hicieron del encuentro un verdadero espacio de fraternidad, demostrando que la misión también se vive desde la alegría, el encuentro y la capacidad de compartir con los demás.
Octubre: mucho más que una colecta
Otro de los momentos centrales estuvo a cargo de los secretarios nacionales Hno. Sergio Cano y Hno. Giancarlo Chirinos, quienes presentaron el sentido del Mes Misionero de octubre y ofrecieron diferentes propuestas para vivirlo en las comunidades.
Uno de los momentos más significativos de la exposición fue la presentación de un video que recordó a los participantes que el misionero es aquel que escucha y responde al llamado de Dios.
También se profundizó en el mensaje del Papa León XIV para la Jornada Mundial de las Misiones, destacando que octubre no puede reducirse únicamente a la realización de una colecta, sino que debe convertirse en una verdadera celebración de la identidad misionera de toda la Iglesia.
El Hno. Giancarlo Chirinos recordó:
“No podemos reducir el mes de octubre solo a una colecta. Es la fiesta de todos los misioneros; debemos hacer una gran fiesta viviendo nuestras cuatro semanas misioneras”.
Y lanzó una invitación que resonó entre los participantes:
“El misionero se cansa cuando no camina. No podemos estar tan tranquilos en nuestro confort; es hora de que la gente diga: ‘¡Ahí están los misioneros!’”.

Cuatro semanas para vivir la misión
Durante la formación se explicó que las Obras Misionales Pontificias proponen vivir las cuatro semanas de octubre desde una dimensión profundamente misionera, dedicando cada una de ellas a un aspecto fundamental de la misión.
La primera semana estará dedicada a la oración, poniendo en manos de Dios a los pueblos, misioneros y comunidades que anuncian el Evangelio en diferentes lugares del mundo.
La segunda semana estará dedicada al sacrificio, ofreciendo pequeños y grandes gestos de entrega por las misiones.
La tercera semana estará centrada en la cooperación misionera, promoviendo el compromiso y la solidaridad con las necesidades de la Iglesia universal.
Finalmente, la cuarta semana estará dedicada a las vocaciones misioneras, pidiendo al Señor que continúe llamando hombres y mujeres dispuestos a entregar su vida al anuncio del Evangelio.
El Hno. Sergio Cano presentó además diversas iniciativas que pueden desarrollarse en parroquias y comunidades durante estas semanas, entre ellas murales misioneros, charlas, actividades de difusión y animación, kermeses, rosarios misioneros y otras acciones destinadas a fortalecer la cooperación y el compromiso con las misiones.

“No tengan miedo de decirle sí a Dios”
Antes de finalizar el momento formativo, los participantes recibieron el testimonio de la Hna. Mellis, religiosa comboniana mexicana, quien compartió parte de su experiencia como misionera en África y de su actual servicio misionero en el Perú.
Su testimonio recordó que un verdadero misionero debe estar dispuesto a ir donde Dios lo llame.
La religiosa invitó a los presentes a convertirse en auténticos misioneros, sin miedo a salir de sí mismos y responder a la voluntad de Dios. Asimismo, recordó que, si durante ese caminar alguno descubre una llamada particular del Señor, no debe tener miedo de responderle con generosidad, ya sea como sacerdote, religiosa, laico consagrado o desde la propia vocación y realidad de vida.
Todos estamos llamados a la misión.

¿Y ahora qué podemos hacer?
Al finalizar la jornada, el P. José Hipólito Purizaca invitó a los participantes a reflexionar sobre todo lo vivido y, especialmente, a hacerse una pregunta concreta: ¿qué podemos hacer ahora en nuestras parroquias y lugares de misión?
Después de conocer mejor el trabajo de los misioneros, comprender hacia dónde se dirige la cooperación económica del DOMUND y descubrir las diferentes maneras de animar el Mes Misionero, llega el momento de llevar lo aprendido a la vida.
Ya sabemos lo que hacen nuestros misioneros.
Ya conocemos la importancia de nuestra cooperación.
Ya sabemos que nuestras comunidades necesitan animadores comprometidos.
Ahora nos toca salir y anunciar.
Sin duda, el Encuentro de Animadores Misioneros de las OMP fue una jornada de formación, integración, oración y gratitud, pero también un nuevo envío para todos los participantes.
A las puertas de octubre, el desafío está planteado: vivir el Mes de las Misiones no como una actividad más del calendario pastoral, sino como una verdadera fiesta de la catolicidad, de la solidaridad y de la misión universal de la Iglesia.
Que nuestras parroquias, familias, jóvenes, niños, enfermos, ancianos, religiosos y laicos puedan hacer visible esta alegría misionera, hasta que en cada comunidad pueda escucharse:
“¡Ahí están los misioneros!”







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