Gran Fiesta por los 50 Años de Jóvenes Sin Fronteras en el Perú
El Perú vivió una auténtica fiesta misionera al celebrar los 50 años de vida pastoral de los Jóvenes Sin Fronteras (JSF), movimiento juvenil de las Obras Misionales Pontificias que, desde 1975, ha sembrado en miles de corazones el deseo ardiente de anunciar a Cristo sin miedo y sin fronteras.

La celebración comenzó el 3 de diciembre, fiesta de San Francisco Javier, patrono de las misiones. En distintas jurisdicciones eclesiásticas del país, los JSF se reunieron para dar gracias a Dios por esta historia de amor y servicio que, cinco décadas después, sigue encendiendo el corazón de la Iglesia.
Sin embargo, el encuentro central tuvo lugar el 6 de diciembre, cuando más de 300 misioneros se congregaron en la sede nacional de las OMP para un emotivo agasajo. Participaron comunidades de Lurín, Lima, Chosica, Callao, Carabayllo y, con especial entusiasmo, los jóvenes misioneros de Huancayo, junto a miembros de la UEAM, la Santa Infancia Misionera y numerosas familias que han crecido acompañando este camino de misión.
Un encuentro marcado por la fe y la gratitud
La jornada inició con la Santa Misa, presidida por el Director Nacional de las OMP, Rvdo. P. José Hipólito Purizaca, quien recordó con profunda emoción al fundador de los Jóvenes Sin Fronteras, Mons. Felipe Zalba, y al Rvdo. P. Mario Massoni, ex director de las OMP, quienes dieron identidad, formación y un camino claro a generaciones enteras de jóvenes misioneros. Asimismo, animó a los presentes al afirmar que “la misión empieza en casa” y que el testimonio alegre de los jóvenes es un regalo para la Iglesia y para el mundo.
El patio central se convirtió en un espacio de fiesta donde se compartieron números artísticos, dramatizaciones y cantos misioneros. Un momento de especial emoción se vivió con la llegada de los Siempre Jóvenes Sin Fronteras, fundadores y primeras generaciones, quienes celebraron con las nuevas juventudes la continuidad y la fuerza de esta obra nacida del corazón de Dios.

Memoria, identidad y envío
La Coordinación Nacional, representada por Juan Jiménez y Kimberly Guevara, presentó una breve reseña histórica destacando los hitos más significativos de estas cinco décadas. También se realizó la presentación oficial de los nuevos JSF ante el Director Nacional, gesto que simboliza la continuidad del carisma misionero.
En un ambiente de aplauso y gratitud, se entregó la pañoleta conmemorativa a los Siempre JSF, y se reconoció de manera especial la perseverancia de José Martel y Mario Acuña, testimonio vivo de constancia, servicio y amor a la misión.
El Secretario Nacional de la Propagación de la Fe, Giancarlo Chirinos, animó a los jóvenes a seguir formándose con identidad misionera, recordando que “no hay misión sin Jesús, porque Jesús es misión”. Por su parte, el Asesor Nacional de los Jóvenes Sin Fronteras, Ernesto Rodríguez, expresó su alegría al ver reunidas a dos grandes generaciones que, juntas, siguen escribiendo esta historia de amor al servicio del Evangelio.

Una celebración que abrazó a todo el país
Gracias a la transmisión por las redes de las OMP, esta celebración se vivió en todo el Perú con ardor, unidad, alegría y profundo agradecimiento. Fue un día para recordar que Dios sigue llamando a muchos corazones jóvenes a caminar sin miedo, con entrega y con pasión por la misión.
¡Dios bendiga a los Jóvenes Sin Fronteras!
Para una Iglesia misionera: vivir la fe para irradiar el amor.











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