La misión en la Amazonía: Dos misioneras, una misma entrega: el rostro del DOMUND 2026

La misión en la Amazonía: Dos misioneras, una misma entrega: el rostro del DOMUND 2026

La Hna. Deepa Soren y la Hna. Sharon Arrattukaran, misioneras originarias de la India, son el rostro de la campaña del Domingo Mundial de las Misiones – DOMUND 2026 en el Perú. Desde el corazón de la Amazonía peruana, ambas religiosas hacen visible una Iglesia cercana que escucha, acompaña, sirve y anuncia a Jesucristo en medio de las comunidades.

Pertenecientes a la Congregación de las Hermanas de la Adoración del Santísimo Sacramento, la Hna. Deepa Soren y la Hna. Sharon Arrattukaran dejaron su tierra natal para responder al llamado misionero de Dios y entregar su vida al servicio de otros pueblos.

Actualmente realizan su labor pastoral en el Vicariato Apostólico San José del Amazonas, donde sirven en la parroquia Santa Rosa de Lima, compartiendo diariamente la vida, la fe, las alegrías y las necesidades de las comunidades amazónicas.

Su testimonio ha sido elegido como rostro de la campaña del DOMUND 2026 en el Perú, recordándonos que la misión universal de la Iglesia sigue teniendo nombres, historias y rostros concretos: hombres y mujeres que dejan su tierra y sus seguridades para caminar junto a otros pueblos y anunciar el Evangelio con su propia vida.


Una misión que comienza ante Dios

Para la Hna. Deepa y la Hna. Sharon, cada jornada misionera comienza desde la oración.

Antes de salir al encuentro de las personas y comunidades, participan de la Eucaristía y ponen ante Dios la misión que les ha sido confiada.

La oración no es solamente una actividad dentro de su jornada, sino la fuente desde donde nace todo su servicio. Es allí donde encuentran la fortaleza necesaria para caminar, escuchar, acompañar y permanecer junto a quienes más necesitan una presencia cercana.

Después comienza una jornada marcada por diferentes tareas pastorales, visitas y encuentros.

Catequizar, acompañar y caminar juntos

Una parte importante de su misión es la catequesis y la formación cristiana.

Las religiosas acompañan a niños, adolescentes, jóvenes y adultos en su proceso de crecimiento en la fe, ayudándolos a conocer la Palabra de Dios y, sobre todo, a llevarla a la vida cotidiana.

Asimismo, trabajan junto a catequistas, agentes pastorales y líderes de las diferentes comunidades, fortaleciendo su formación para que ellos mismos puedan continuar animando la vida cristiana de sus pueblos.

Sin embargo, la misión no se limita a los espacios parroquiales.

Las hermanas visitan frecuentemente a las familias y comunidades, especialmente aquellas que se encuentran en lugares más alejados. Allí comparten momentos de vida, escuchan preocupaciones, conocen sus dificultades y ofrecen una palabra de consuelo y esperanza.

Muchas veces, la misión consiste simplemente en estar.

Escuchar.

Compartir.

Caminar junto a las personas.

Porque, como ellas mismas han descubierto, ser misionero no significa únicamente llevar algo a los demás; también significa dejarse evangelizar, aprender de las personas y descubrir a Dios presente en sus vidas y culturas.

Una Iglesia que se hace cercana

Además de la catequesis y las visitas misioneras, las hermanas colaboran en celebraciones litúrgicas, actividades pastorales, formación de líderes y otros servicios de la Iglesia.

Cuando las circunstancias lo requieren, acompañan también las necesidades humanas y sociales de las personas, procurando siempre hacerlo desde el respeto, la escucha y la defensa de la dignidad de cada ser humano.


Su presencia en la Amazonía busca mostrar el rostro de una Iglesia que no permanece distante, sino que sale al encuentro de las personas.

Una Iglesia que visita.

Una Iglesia que escucha.

Una Iglesia que comparte la vida de su pueblo.

Y una Iglesia que anuncia a Cristo no solamente mediante las palabras, sino también a través de los pequeños gestos cotidianos de servicio y fraternidad.

La misión también es recibir

La experiencia de la Hna. Deepa y la Hna. Sharon recuerda otra dimensión fundamental de la misión: el misionero también aprende de aquellos a quienes es enviado.

La convivencia cotidiana con las comunidades amazónicas les permite conocer otras costumbres, formas de vivir la fe, experiencias familiares y maneras de comprender la vida.

Por ello, ellas resumen su misión desde una actitud sencilla: estar cerca de las personas y caminar junto a ellas.

La misión se convierte así en un encuentro entre hermanos.

No se trata solamente de enseñar, sino también de escuchar; no solamente de hablar, sino de compartir; no solamente de ofrecer, sino de recibir.


Del camino a la adoración

Al finalizar cada jornada, las hermanas vuelven nuevamente al lugar donde comenzó todo: la presencia de Dios.

Ante el Santísimo Sacramento, presentan los rostros de las personas que encontraron durante el día, las necesidades que escucharon, las alegrías compartidas y también aquellas situaciones en las que quizá no encontraron respuestas.

Allí agradecen por cada encuentro y por la posibilidad de continuar sirviendo.

De esta manera, su vida cotidiana se convierte en un círculo profundamente misionero: oración, encuentro, catequesis, servicio, acompañamiento y nuevamente oración.

Rostros del DOMUND 2026 en el Perú

En este Domingo Mundial de las Misiones – DOMUND 2026, el testimonio de la Hna. Deepa Soren y de la Hna. Sharon Arrattukaran nos recuerda que la misión de la Iglesia continúa viva en todos los continentes.

Dos religiosas nacidas en la India sirven hoy en la Amazonía peruana.

Dos culturas que se encuentran.

Dos historias personales unidas por una misma vocación.

Y una sola misión: hacer presente el amor de Jesucristo allí donde Dios las ha enviado.

Su presencia representa también a tantos misioneros y misioneras que, lejos de sus lugares de origen, entregan silenciosamente su vida anunciando el Evangelio, acompañando comunidades y sembrando esperanza.

El DOMUND es precisamente una oportunidad para recordar que toda la Iglesia es misionera y que cada bautizado puede colaborar con la misión universal mediante la oración, el sacrificio, la cooperación y el compromiso concreto.

Desde las comunidades amazónicas del Perú, la Hna. Deepa y la Hna. Sharon nos dejan finalmente una invitación sencilla, pero profundamente misionera:

“Ser misionera es decir cada día: ‘Aquí estoy, Señor, envíame’. Es llevar una palabra de esperanza, una mano amiga y un corazón dispuesto a servir”.

En ellas encontramos el rostro de una misión que atraviesa fronteras y que sigue escribiéndose cada día en los lugares más sencillos: en una comunidad visitada, en un niño que aprende a conocer a Jesús, en una familia escuchada, en una celebración compartida o en una oración silenciosa delante del Santísimo Sacramento.

DOMUND 2026: una Iglesia que ora, sale, acompaña y sirve. Una Iglesia unida en Cristo y unida en la misión.

Share this post

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *