Monseñor Pablo Chávez Aguilar

Primer Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias del Perú (1940–1945)

Monseñor Pablo Chávez Aguilar (1899–1950) fue una figura clave en la historia de la Iglesia peruana del siglo XX. Sacerdote, músico y pastor, unió la evangelización, la liturgia y la misión universal de la Iglesia con un estilo cercano y organizado. Fue el primer Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias (OMP) del Perú, en una etapa decisiva para su consolidación institucional y pastoral.


Inicio y liderazgo en las OMP del Perú

En 1940, la Sagrada Congregación de Propaganda Fide nombró oficialmente a Mons. Pablo Chávez Aguilar como Presidente Nacional de la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe y de la Obra de San Pedro Apóstol para el Clero Indígena. Este nombramiento marcó el inicio formal del trabajo nacional organizado de las OMP en el Perú.

Un año antes, en 1939, ya había servido como Director Diocesano, lo que permitió una transición ordenada hacia la dirección nacional. Bajo su liderazgo se instaló por primera vez el Consejo Nacional de estas dos Obras, dando estructura, planificación y continuidad al trabajo misional en el país.


Impulso misionero a nivel nacional

Durante su gestión, la misión dejó de ser solo una preocupación de algunos grupos para convertirse en una tarea compartida por toda la Iglesia peruana:

  • En la Asamblea Episcopal de 1943, se acordó la obligatoriedad de crear Comités de Misiones en todas las parroquias del Perú, fortaleciendo la animación misionera desde la base.
  • El Día Universal de las Misiones se celebraba a nivel nacional el último domingo de noviembre, con actos conmemorativos especiales.
  • Se organizaron concentraciones misionales en la Basílica Catedral de Lima y actuaciones misionales en el Paraninfo del Colegio de La Inmaculada, con amplia participación eclesial y de las Juntas de Damas.

La primera gran colecta misionera

Un hecho histórico ocurrió el sábado 25 de noviembre de 1944, cuando se realizó la primera colecta pública misional en Lima, Callao y balnearios. Esta iniciativa contó con:

  • La colaboración de la Junta Auxiliar de Damas de la Propagación de la Fe.
  • Grupos de colectores organizados desde las parroquias.
  • El apoyo decisivo del Nuncio Apostólico Mons. Fernando Cento.

La colecta fue llamada “Florecilla Misional”, porque a los donantes se les entregaban pequeñas flores confeccionadas por religiosas de conventos, monasterios y colegios de Lima. Fue un gesto sencillo, pero muy significativo, que unió caridad, misión y creatividad pastoral.


La Obra de la Santa Infancia

Durante estos años se difundió también la Obra de la Santa Infancia, cuya sede principal estaba en Francia. En el Perú, su impulso inicial se debió a Sor Teresa Lucas, Hija de la Caridad de San Vicente de Paúl, quien trabajó activamente hasta abril de 1944, sembrando el espíritu misionero en niños y familias.


Organización y trabajo cotidiano

Mons. Chávez Aguilar atendía los asuntos misionales desde la oficina de la Propagación de la Fe, ubicada en el Palacio Arzobispal de Lima, en la calle Arzobispo 257. A pesar de sus múltiples encargos en la Arquidiócesis, mantuvo una presencia constante y ordenada en el servicio misionero.

En la tesorería contó con el apoyo del Canónigo Pedro Rivarola, garantizando transparencia y buena administración de los recursos destinados a las misiones.


El taller de costura de la Propagación de la Fe

Un apoyo silencioso pero fundamental fue el Taller de Costura de la Propagación de la Fe, que funcionaba en el Colegio Belén (Av. Uruguay 163). Allí, damas de la sociedad, jóvenes de la Juventud Católica y colaboradoras de parroquias confeccionaban ornamentos y paramentos para las misiones de la selva peruana.

Este taller fue dirigido durante 54 años por la Sra. Laura Correa Olarteaga, una verdadera columna de las obras misionales. Tras su fallecimiento en 1953, fue reemplazada por la Sra. Carmen Angosto de Carrillo, quien continuó esta labor hasta 1967. La obra siempre contó con el apoyo del Colegio Belén y, tras el terremoto de 1940, siguió funcionando con gran espíritu misionero.


Frutos visibles de su gestión

  • En 1944, el Colegio Salesiano fue declarado Campeón Misional del Perú, con una colecta de S/. 6,645.00, signo del compromiso educativo con la misión.
  • La participación de colegios, parroquias, religiosas y laicos creció notablemente.
  • La misión se integró a la vida pastoral ordinaria de la Iglesia peruana.

Pastor y músico al servicio de la fe

Además de su labor misionera, Mons. Pablo Chávez Aguilar fue Maestro de Capilla de la Basílica Catedral de Lima y un destacado compositor. Se formó en el Pontificio Instituto de Música Sacra de Roma, y supo unir la belleza de la música con la fe del pueblo.

Entre sus obras más conocidas destacan:

  • La Missa in honorem Sanctae Rosae Limanae.
  • El Himno del Congreso Eucarístico Nacional de 1935, muy recordado por la feligresía limeña.

Legado

Monseñor Pablo Chávez Aguilar sentó las bases firmes de las Obras Misionales Pontificias en el Perú. Su gestión dejó una Iglesia más organizada, más consciente de su vocación misionera y con una participación activa de laicos, niños, jóvenes y comunidades religiosas.

Su legado sigue vivo en la estructura, el espíritu y la acción misionera que hoy animan a las OMP en el Perú.