Pastor y misionero al servicio de las Obras Misionales Pontificias en el Perú

Un recuerdo agradecido y lleno de esperanza
En la historia de las Obras Misionales Pontificias del Perú queda también grabado un gesto sencillo y profundamente humano. Mons. Ricardo Durand Flórez, S.J., al dejar el cargo de Director Nacional de las OMP, quiso despedirse con una carta que hoy conservamos como un lindo recuerdo de gratitud y confianza. En sus palabras no hubo protagonismo, sino acción de gracias a Dios y amor sincero por la misión.
Con serenidad y esperanza, Mons. Durand expresó su alegría al dejar las OMP en manos del entonces Director Ejecutivo, P. Felipe Zalba Elizalde, O.P., reconociendo en él el celo apostólico, la capacidad y el espíritu de trabajo que ya había demostrado desde su llegada a las Misiones. Con humildad señaló que no era necesario presentarlo ni pedir colaboración, porque esta ya se daba de manera natural, fruto del testimonio y el servicio.
Sus palabras finales resumen el sentido profundo de su despedida: “Realmente para mí es una gran alegría saber que dejo en mejores manos estas queridas, muy queridas, Obras Misionales del Santo Padre”.
Este mensaje, sencillo y sincero, permanece como un signo de comunión, continuidad y confianza, y como un testimonio de cómo la misión se construye cuando los pastores saben agradecer, confiar y entregar con paz lo que aman.
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Monseñor Felipe María Zalba Elizalde, O.P.
Pastor y misionero al servicio de las Obras Misionales Pontificias en el Perú
Monseñor Felipe María Zalba Elizalde, O.P., fue una figura decisiva en la historia misionera de la Iglesia en el Perú. Sacerdote dominico, pastor cercano y formador incansable, dejó una huella profunda en las Obras Misionales Pontificias (OMP), especialmente por su visión pastoral, su capacidad organizativa y su firme apuesta por la juventud misionera.

Reseña histórica
El P. Felipe María Zalba Elizalde fue nombrado Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias en el Perú el 1 de enero de 1974, cargo que ejerció hasta mayo de 1981, cuando fue consagrado obispo. Durante esos años, las OMP vivieron una etapa de fuerte consolidación institucional y de amplia proyección pastoral y misionera a nivel nacional.
Posteriormente, fue designado Obispo de la Prelatura de Cámana, donde continuó su servicio episcopal con el mismo espíritu misionero que marcó su labor previa.
Servicio pastoral en las OMP
Como Director Nacional de las OMP, Mons. Zalba impulsó una reorganización diocesana sólida, promoviendo el nombramiento de Directores Diocesanos y fortaleciendo la comunión misionera en todo el país. Dio especial importancia a la planificación pastoral, la transparencia económica y la formación de agentes misioneros.
Bajo su dirección continuo desarrollando campañas misioneras nacionales, la Semana Misional, la Campaña de la Estampilla Misional, la animación en parroquias y colegios, y una intensa labor de difusión a través de prensa, radio, televisión y otros medios.
Un logro clave de su gestión fue la regularización legal y económica de las OMP, incluyendo la exoneración del impuesto a la renta y la deducción de donaciones, reconocidas oficialmente por el Ministerio de Economía y Finanzas en 1974. Esto permitió una mayor estabilidad y proyección de la obra misionera.
Asimismo, lideró el proceso de adquisición de una nueva sede nacional para las OMP, con la debida autorización de la Santa Sede, fortaleciendo así la estructura institucional al servicio de la misión.
Dimensión misionera y organizativa
Mons. Zalba entendía la misión como una tarea de toda la Iglesia. Por ello promovió asambleas nacionales de Directores Diocesanos, encuentros de delegados misioneros de colegios, jornadas formativas y proyectos específicos como la Santa Infancia Misionera, la promoción misionera en docentes, policías y movimientos juveniles, así como iniciativas misioneras en la selva.
Su liderazgo se caracterizó por una visión clara, ordenada y participativa, siempre orientada a que la misión llegue a todos, especialmente a los más alejados.

Promotor de la juventud misionera
Uno de los aportes más duraderos de Mons. Felipe María Zalba Elizalde fue su apuesta decidida por los jóvenes. En 1975 fundó el movimiento juvenil misionero “Jóvenes Sin Fronteras”, que hasta hoy sigue formando generaciones de jóvenes comprometidos con la misión de la Iglesia.
Bajo su impulso se organizaron grandes encuentros juveniles misioneros, con una participación creciente año tras año, que pasaron de cientos a miles de jóvenes, fortaleciendo la conciencia misionera, la vida comunitaria y el compromiso cristiano.
Legado
Mons. Felipe María Zalba Elizalde, O.P., fue un director misionero, un pastor cercano y un formador de laicos y jóvenes, convencido de que la misión nace de una fe viva y se sostiene con organización, oración y compromiso.
Su legado en las Obras Misionales Pontificias y en la juventud misionera del Perú permanece vigente, recordándonos que la misión no tiene fronteras cuando se vive con fidelidad al Evangelio y amor a la Iglesia.
