. Mario Mazzoni Gusmeroli, MCCJ

Un impulsor decisivo de la animación misionera en el Perú

El P. Mario Mazzoni Gusmeroli, MCCJ, sacerdote de los Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús, ocupa un lugar destacado en la historia de las Obras Misionales Pontificias (OMP) en el Perú. Su servicio como Director Nacional marcó una etapa de fuerte organización, amplia participación e intenso dinamismo misionero, con especial énfasis en congresos, asambleas y procesos formativos a nivel nacional y continental.

Una misión asumida con visión y experiencia

Nombrado Director Nacional de las OMP en 1981, el P. Mario llegó a este servicio tras más de catorce años de misión en el Perú, donde había ejercido como párroco y animador misionero. Desde el inicio, su gestión se caracterizó por una clara visión eclesial: fortalecer la conciencia misionera del Pueblo de Dios y consolidar estructuras que sostuvieran la misión ad gentes. Su identidad comboniana se reflejó en el impulso a las iglesias locales para que asumieran un rol activo y corresponsable en la evangelización universal.

Congresos y asambleas: espacios clave de comunión y misión

Uno de los mayores aportes del P. Mario fue la promoción constante de congresos y asambleas misioneras. Durante su gestión se realizaron congresos regionales y nacionales que reunieron a obispos, sacerdotes, religiosos y laicos, favoreciendo la reflexión, la formación y la acción misionera coordinada. Destacan el II Congreso Regional Misionero de Huancayo, el IV Congreso Nacional Misionero en Trujillo y la activa participación del Perú en los Congresos Misioneros Latinoamericanos (COMLA), especialmente el COMLA 3 en Bogotá, donde la delegación peruana tuvo un papel significativo y logró que el Perú fuera propuesto como sede del COMLA 4.

Estas instancias no fueron solo eventos, sino verdaderos procesos de animación que fortalecieron la comunión eclesial y renovaron el compromiso misionero en todo el país.

Animación misionera integral

Bajo su dirección, las OMP desarrollaron una intensa animación misionera en todos los niveles: infancia, juventud y adultos. Se fortalecieron iniciativas como la Infancia Misionera, la Unión Misional de Enfermos, la Pontificia Unión Misional y los movimientos juveniles, entre ellos “Jóvenes sin Fronteras”. También se impulsaron semanas de misionología, jornadas de espiritualidad misionera, encuentros en colegios, parroquias, seminarios y universidades, alcanzando a miles de participantes tanto en Lima como en provincias.

Organización, sostenibilidad y proyección futura

El P. Mario también cuidó el aspecto organizativo y económico de las OMP. Durante su gestión se realizaron campañas y actividades de beneficio que aseguraron recursos para la misión, se fortaleció el trabajo del Consejo Nacional y se proyectaron mejoras en la infraestructura institucional. Todo ello permitió dar estabilidad y proyección a la labor misionera en el Perú.

Un legado fecundo

El paso del P. Mario Mazzoni Gusmeroli, MCCJ, por la Dirección Nacional de las OMP dejó un legado claro: una Iglesia peruana más consciente de su responsabilidad misionera, mejor organizada y profundamente comprometida con la misión universal. Su servicio, marcado por la promoción de congresos, la formación constante y la participación de todo el Pueblo de Dios, sigue siendo una referencia valiosa para la animación misionera hoy.