Niños de la Infancia y Adolescencia Misionera de Tarma expresan su cariño y apoyo a su párroco

Niños de la Infancia y Adolescencia Misionera de Tarma expresan su cariño y apoyo a su párroco

Tarma, 29 de agosto de 2026. – Con mucha alegría y espíritu misionero, los niños de la Infancia y Adolescencia Misionera (IAM) de la Parroquia Santa Ana, en Tarma, participaron de una jornada de formación bajo el tema “Colaboremos con nuestro párroco”, que los invitó a reconocer la importancia de acompañar, valorar y orar por sus pastores.


Durante el encuentro, los pequeños escucharon atentamente el mensaje del Evangelio y participaron de una reflexión que, mediante una dinámica de lluvia de ideas, les permitió descubrir de qué manera pueden colaborar con su párroco desde su vida cotidiana.

Primero conocieron el nombre completo de su párroco, el Padre Ronald, y luego compartieron diferentes formas de apoyarlo en su misión pastoral. Entre sus compromisos destacaron rezar por él, participar en la Santa Misa los domingos, vivir los mandamientos y ayudar al prójimo, comprendiendo que también ellos, desde su corta edad, pueden contribuir activamente a la vida y misión de la Iglesia.

Como expresión de cariño y gratitud, los niños elaboraron creativas pancartas con mensajes de saludo para el Padre Ronald. Posteriormente, se dirigieron a la Catedral, donde el sacerdote se encontraba celebrando la Santa Misa. Con paciencia y entusiasmo, esperaron hasta el término de la celebración para encontrarse con él.

El momento estuvo lleno de alegría. Los niños fueron presentados al Padre Ronald, quien los recibió con mucho cariño, conversó con ellos, les impartió su bendición y finalmente compartieron una fotografía que quedará como recuerdo de esta significativa jornada misionera.

Esta experiencia permitió que los integrantes de la Infancia y Adolescencia Misionera comprendieran que ser misionero también significa amar, acompañar y rezar por quienes han entregado su vida al servicio de Dios y de la comunidad.


Desde la IAM agradecemos al Padre Ronald por recibir con tanta alegría y cercanía a nuestros pequeños misioneros. Que el Señor bendiga siempre su ministerio sacerdotal, fortalezca su vocación y lo acompañe en la misión que le ha confiado.

¡De los niños del mundo, siempre amigos!

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