Monseñor Cabrejos: El Señor de los Milagros en el corazón de la Iglesia y del Perú

Monseñor Cabrejos: El Señor de los Milagros en el corazón de la Iglesia y del Perú

En la Solemnidad del Señor de los Milagros, nuestra Arquidiócesis de Lima recibió la grata visita de Monseñor Miguel Cabrejos, Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana y Presidente del CELAM, quien presidió la Celebración Eucarística desde el Santuario Las Nazarenas: «El Señor de los Milagros está en el corazón de la Iglesia, y por eso la Iglesia es el corazón del Perú. Él se ha convertido para nosotros en el ‘faro’ que nos guía», expresó el prelado durante su homilía.

Monseñor Cabrejos envío un fraterno saludo a todos los peruanos que residen en el exterior, y que desde distintas partes del mundo, «llevan en su corazón, en su alma y en su existencia, su inquebrantable devoción al Señor de los Milagros, a Jesús de Nazaret».

El Arzobispo de Trujillo pidió que centremos nuestra mirada en la imagen del Crucificado para recordar que hemos recibido el amor gratuito y generoso de Dios, y por lo tanto, no podemos vivir apartados de ese amor que nos vuelve solidarios: «ay del hombre que vive en soledad, en el vacío y silencio de la existencia humana(…) ay de nosotros si vivimos sin Dios, sin la conexión que nos ha dado y nos da el aliento vital», agregó el representante de la Iglesia peruana.

Separémonos de aquel primer trágico árbol, del árbol del Edén, del orgullo, de la soberbia y del mal, para entrelazarnos al árbol de la salvación, porque “no tiene sentido permanecer solo”, sin Dios, en el vacío y en la nada de la existencia. Sin esta raíz divina no se tiene alimento para vivir.

En otro momento, Miguel Cabrejos explicó que el significado de la cruz, además de ser una expresión del suplicio atroz que padeció Jesús, es también un signo del amor divino, porque en ella se manifiesta «la voluntad divina de no abandonar al hombre a sí mismo, abandonado a su miseria y a su locura pecadora. El amor del Padre se manifiesta con un don, el del Hijo Jesucristo», que no ha venido para juzgar al mundo, puesto que Dios «no desea hacer estallar el juicio sobre el mal de la humanidad; no es un emperador inexorable que quiere aplicar con rigor la justicia», afirmó.

La cruz de Cristo describe la eterna enseñanza de la salvación, encarna el ingreso de Dios en la historia hasta aquella terrible frontera que es la muerte y el pecado, pero para despedazar el encanto perverso del mal y levantarnos hacia lo infinito, hacia la vida, en comunión con El, hacia la luz.

«No existe otra gloria para el cristiano, sino la cruz de Nuestro Señor Jesucristo, representada en esta sagrada imagen del Señor de los Milagros, gloria de la Iglesia, alma del pueblo peruano y por ello gloria y esperanza de la Iglesia en el Perú», reflexionó el Presidente del CELAM.

La Celebración Eucarística en la Solemnidad del Señor de los Milagros contó con la presencia del Nuncio Apostólico en el Perú, Monseñor Nicola Girasoli, así como los Obispos Auxiliares de la Arquidiócesis de Lima. Después de la bendición final, todos los celebrantes oraron ante la imagen del anda del Cristo Moreno que solía recorrer nuestras calles.

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