Lectio Divina Dom 26° T.O. Ciclo «B»

Lectio Divina Dom 26° T.O. Ciclo «B»

XXVI Domingo del Tiempo Ordinario   30 de septiembre de 2018 

1.- LOS NUESTROS … Y LOS OTROS 

Por Francisco Javier Colomina Campos 

“Seguir a Cristo no es simplemente pertenecer a un grupo” 

En el Evangelio de este domingo escuchamos cómo el apóstol san Juan quiere impedir a uno “que no es de los nuestros” que eche demonios en nombre de Jesús, y cómo Jesús le reprende por esta actitud y aprovecha la ocasión para darnos una importante lección. 

1. Cuántas veces, lamentablemente, encontramos en algunos cristianos, y también en algunos grupos eclesiales, la misma actitud de Juan: como éste no es de los nuestros… Esto ha sucedido tantas veces a lo largo de la historia de la Iglesia, y sigue sucediendo hoy en día. Hay cristianos, incluso nosotros mismos lo hacemos muchas veces, que no aceptan a otro cristiano, a otro creyente en Jesús como nosotros, simplemente porque no es de nuestro grupo, o de nuestro movimiento, o porque no piensa como nosotros o no hace las cosas como las hacemos nosotros. Así le pasó a Juan, que vio a uno que echaba demonios en nombre de Jesús y se lo quiso impedir. ¿Qué había hecho mal aquel hombre? Estaba expulsando un demonio, es decir, estaba luchando contra el mal, y lo estaba haciendo en nombre de Jesús. Este hombre era cristiano, creía en Cristo, buscaba el bien y lo hacía en nombre de Jesús. Pero no era del grupo de los apóstoles, y esto no lo aceptaba el apóstol Juan, por eso se lo quiso impedir. Sin embargo, la reacción de Jesús fue muy clara: “No se lo impidáis”. Si este hombre hace el bien en nombre de Cristo, no está contra Él. ¿Por qué hay que impedírselo entonces? Jesús lo deja bien claro: “El que no está contra nosotros está a favor nuestro”. Esta frase de Jesús nos la hemos de recordar frecuentemente los cristianos, que tantas veces tenemos la misma mentalidad exclusivista de Juan. Si hay alguien que cree en Jesús y que en su nombre hace el bien, aunque no sea de nuestra comunidad, o de nuestro movimiento, o de nuestro grupo, hemos de respetarle, porque él también está a favor nuestro. Nos recuerda esto la respuesta que Moisés dio a Josué cuando éste le advirtió que Eldad y Medad estaban profetizando en el campamento, y que escuchamos en la primera lectura del libro del Deuteronomio: “¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor!”. Éste debería ser nuestro deseo, que todos fueran discípulos de Cristo y que todos en su nombre hicieran el bien, sin excluir a nadie simplemente por no ser de los nuestros. 

2. Jesús aprovecha entonces este diálogo con Juan para recordarnos cómo hemos de ser verdaderamente los cristianos. Y es que no basta con ser del grupo, de la comunidad o del movimiento para ser un buen cristiano. Hace falta algo más, y Jesús lo explica a continuación. Jesús advierte: “El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen una piedra de molino y lo echasen al mar”. Son duras estas palabras de Jesús, pero dejan claro que uno de los pecados más graves de un cristiano es escandalizar a otro cristiano. Esto también sucede mucho entre nosotros, y es muy triste que suceda también entre los sacerdotes (sólo basta ver las noticias acerca de ciertos curas que están saliendo estos días en los medios de comunicación). Jesús advierte así que más importante que ser del grupo o no serlo, es no ser causa de escándalo para los que creen. Un cristiano ha de ser coherente con lo que cree, y especialmente un sacerdote debe ser coherente con lo predica. Si no, estaremos escandalizando a los demás, y entonces da igual que seamos del grupo o no. 

3. Pero la enseñanza que hoy nos da Jesús va más allá. Ser cristiano, más allá que pertenecer a un grupo, e incluso más allá que evitar el escándalo, consiste fundamentalmente en dedicarnos a Dios sobre todo, con todo nuestro corazón, amándole sobre todas las cosas y poniéndole en el centro de nuestra vida. Y si hay algo que nos aparta de Dios, hemos de dejarlo atrás, hemos de deshacernos de ello. No se trata de que nos saquemos los ojos o que vayamos cortándonos las manos y los pies. Ésta es una forma de hablar exagerada de Jesús. Sin embargo, más allá de esta exageración, hemos de quedarnos con lo que el Señor nos dice: dejar atrás, quitar de nuestra vida, arrancarnos todo aquello que nos aleje de Él. Así, el apóstol Santiago, en la segunda lectura, nos invita a no perseguir las riquezas, y menos aún a perseguirlas por encima del bien y de la justicia hacia los demás. De nada nos sirven las riquezas si nos perdemos a nosotros mismos, como escuchábamos hace algún domingo en el Evangelio. Busquemos primero a Dios, dejando atrás todo lo que nos aparte de Él. Eso es lo que quiere Jesús de nosotros. 

Por lo tanto, no basta simplemente pertenecer a un grupo, a un movimiento, a una comunidad, para ser un buen cristiano. Seguir a Cristo no depende únicamente del grupo. Sobre todo hemos de ser coherentes en nuestra vida cristiana, para no ser motivo de escándalo para los demás. Esto es algo que no nos da simplemente la pertenencia a un grupo. Pero además, hemos de poner cada uno, personalmente, a Dios en el centro de nuestra vida, como lo más importante para nosotros, dejando atrás todo aquello que nos aleje de Él. 

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2.- LOS CRISTIANOS ANÓNIMOS PUEDEN SER TAMBIÉN SALVADOS POR DIOS 

Por Gabriel González del Estal 

1.- En aquel tiempo dijo Juan a Jesús: Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros. Jesús respondió: no se lo impidáis… el que no está contra nosotros está a nuestro favor. Esta conducta del apóstol Juan, cuando quería que Jesús prohibiera a los “que no eran de los nuestros” hacer milagros en nombre de Jesús, así como la actitud de Moisés, en respuesta a su ayudante Josué, en la primera lectura, permitiendo a Eldad y Medad que profetizaran aunque no estuvieran en la lista de los setenta ancianos que el mismo Moisés había dado, me ha hecho pensar a mí en los miles de personas que, sin haber conocido nunca a Jesús, pueden salvarse. Se trata, en expresión de Karl Rahner, de los cristianos anónimos. Con esta expresión de cristianos anónimos Karl Rahner se refería a los millones de personas que habían nacido antes de Cristo y a los millones de personas que, habiendo nacido después de Cristo, no habían llegado a conocerle, por razones étnicas, culturales, religiosas, o por cualquier otra razón. Karl Rahner defendía que estas personas si obran de acuerdo con el evangelio de Jesús, aunque no lo conozcan, pueden ser salvados por Dios. La verdad es que el mismo Concilio Vaticano II lo dice claramente: Los que sin culpa propia ignoran el evangelio de Cristo y de su Iglesia y, sin embargo, buscan a Dios con sincero corazón y se esfuerzan, bajo la influencia de la gracia en cumplir en sus obras la voluntad de Dios que conocen mediante la voz de su conciencia, pueden alcanzar la salvación eterna. (Lumen Gentium, 16 y Gaudium et Spes, 22). Creo que es bueno saber todo esto para poder responder a los cristianos que siguen insistiendo que “fuera de la Iglesia Católica no hay salvación posible”. Todas las personas somos hijos de Dios y no es posible entender que una persona de buena voluntad que se esfuerza en pasar por la vida haciendo el bien y cumple en la práctica el mandamiento de Jesús de “amar a Dios y al prójimo como Cristo nos amó” pueda ser condenada por un Dios justo y misericordioso. Esforcémonos nosotros, los cristianos que hemos tenido la suerte de nacer en una familia y en una cultura cristiana, de ser fieles a nuestra conciencia cristiana, de pasar por la vida haciendo el bien y de cumplir de palabra y de obra el mandamiento de Cristo de amar a Dios y al prójimo como el mismo Cristo nos amó. 

2.- Ahora, vosotros, los ricos, llorad y lamentaos por las desgracias que os han tocado. Vuestra riqueza está corrompida y vuestros vestidos están apolillados… El jornal defraudado a los obreros que han cosechado vuestros campos está clamando contra vosotros… Condenasteis y matasteis al justo; él no os resiste. Las palabras tan duras del apóstol Santiago contra los ricos corruptos, que han conseguido su riqueza a base de explotar a sus empleados y jornaleros están muy de acuerdo con la maldición de Jesús a los ricos, (Lc 6, 24). Un cristiano que no condene explícitamente a los ricos corruptos y explotadores no puede llamarse discípulo de Jesús. Y las palabras de Jesús, del apóstol Santiago y de muchos otros profetas bíblicos, debemos aplicárnoslas también cada uno de nosotros, aunque no seamos económicamente millonarios. Cualquiera de nosotros que abuse de su superioridad civil, política, o personal, en el trato con los que son, civil, políticamente, o personalmente, o de cualquier manera que sea, inferiores a él, es corrupto y está explícitamente condenado por las palabras bíblicas contra los ricos corruptos. Todo discípulo de Cristo debe luchar con todas sus fuerzas contra esta desigualdad social y económica en la que, actualmente, vivimos en esta sociedad nuestra del siglo XXI. Y no miremos exclusivamente a nuestra sociedad en general; mirémonos cada uno de nosotros a nosotros mismos en nuestras relaciones con los demás. 

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3.- NUESTRA MISIÓN ES CONSTRUIR UN MUNDO MÁS HUMANO 

Por José María Martín OSA 

1.- Liberar de esclavitudes. Cada domingo tenemos que estar dispuestos a interpretar, actualizar y hacer vida en nosotros la Palabra de Dios. ¿Qué significa hoy día profetizar y echar demonios? Es profeta aquél o aquella que “testimonia”, es decir es testigo de una experiencia de fe que ha transformado su vida. Es profeta el creyente que analiza críticamente la realidad y denuncia aquello que no se ajusta con la dignidad humana y con el Evangelio de Jesús de Nazaret. Profetiza quien es capaz de transmitir esperanza en un mundo desesperanzado. Hay falsos profetas que se regodean en el anuncio de desgracias, que sólo ven lo negativo. Otros dicen lo que conviene a cada momento con el fin de alagar a la autoridad o mantenerse en el poder a cualquier precio. El auténtico profeta se distingue por su coherencia de vida. Echar demonios hoy es liberar de esclavitudes y de todo aquello que deshumaniza. 

2.- A favor del ser humano. En el Libro de los Números Moisés desea que todo el pueblo reciba el espíritu del Señor: “¡Ojalá que todo el pueblo del Señor fuera profeta!”. Jesús no impide que otros hagan el bien en su nombre, más bien lo estimula. El objetivo es establecer y construir el Reino de Dios en este mundo. Muchas personas, sin saberlo, son cristianos anónimos. Son personas que luchan para que los Derechos Humanos se respeten en el mundo, comprometidas con las ONG y otras asociaciones benéficas. Nadie debe tener el monopolio de hacer el bien, como tampoco nadie tiene el monopolio de la gracia que Dios regala, ni siquiera la Iglesia. El esfuerzo del cristiano a favor de la justicia y de la paz debe unirse al de otras organizaciones que persiguen el mismo fin: hacer un mundo más humano. Nosotros lo llamamos Reino de Dios, o “civilización del amor” (Pablo VI). Otros hablarán de “un mundo mejor”. Da igual, lo importante es que se haga realidad la voluntad de Dios de que todos los hombres vivamos como hermanos. Jesús reprueba la actitud de sus discípulos. Jesús rechaza la postura sectaria y excluyente de sus discípulos y adopta una actitud abierta e inclusiva donde lo primero es liberar al ser humano de aquello que lo destruye y hace desdichado. Fuera de la Iglesia católica hay en el mundo muchos hombres y mujeres que hacen el bien y viven trabajando por una humanidad más digna, más justa y más liberada. Hemos de sentirlos como amigos y aliados, nunca como adversarios. No están contra nosotros, pues están a favor del ser humano, como estaba Jesús. 

3.- Tienes una misión… Jesús denuncia el abuso, el maltrato y el mal ejemplo dado a los niños. La sociedad está muy sensibilizada ante el maltrato de los menores de edad, pero nuestros niños están hoy más desprotegidos y amenazados que nunca por el bombardeo de unos mensajes que destruyen su inocencia. Hay muchos escándalos: uno de los mayores es que permanezcamos impasibles ante la lacra del hambre y de la injusticia que lo provoca. Y lo peor de todo es la “justificación” o la connivencia con situaciones injustas. Santiago en su carta utiliza palabras duras, los Padres de la Iglesia también denunciaron con palabras severas la injusticia. Hoy sigue habiendo pobres, no hace falta más que ver las colas que se forman en las oficinas de empleo, o en los despachos de nuestras Cáritas parroquiales. Hay falsos cristianos, que defraudan el jornal debido al trabajador, que regatean el salario justo al inmigrante desprotegido o le niegan cualquier tipo de seguro. Eliminemos de nuestra vida nuestras inconsecuencias y, sólo entonces, dejaremos de escandalizar. Nuestra misión es construir un mundo más humano. El Papa recordaba en la JMJ de Río de Janeiro que un cristiano sabe que la felicidad “no es andar por la vida dormido o narcotizado”, sino entregarse a los demás. Es decir, levantarse del sofá, “ponerse los zapatos y salir a caminar por senderos nunca soñados siguiendo la “locura” de un Dios que nos enseña a encontrarlo en el hambriento, el sediento, el desnudo, el enfermo, el preso, el inmigrante, o el vecino que esta solo”. Tu familia, tu comunidad, la parroquia, el mundo te necesita ¿Estás dispuesto a salir de ti mismo para acompañar, compartir y ayudar al que te necesita? Esta es tu misión… 

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4..- ¿NO SON DE LOS «NUESTROS»? 

Por Antonio García-Moreno 

1.- LIBERALIDAD DE DIOS. – Allá en el desierto, Israel fue testigo de mil prodigios. Uno de ellos fue el de la nube, que les servía de sombra durante el día y de luz durante la noche. A veces descendía hasta el mismo campamento y se posaba sobre la Tienda. A través de la nube el Señor manifestaba su presencia en medio del pueblo, le animaba y le protegía. 

En este pasaje Dios está cerca de los ancianos que ostentaban la autoridad en el pueblo. Llevado del gran amor que tenía a los suyos, les confiere a quienes habían de regir a Israel parte del espíritu que Moisés poseía. Ante el asombro de la multitud, aquellos hombres comenzaron a profetizar, a cantar alabanzas a Dios con palabras inspiradas, con un lenguaje arrebatador. 

Dios no se cansa de volcarse en mil detalles de amor, no ceja en su empeño de mostrar a Israel su fuerza, intentando así conquistar su confianza, ganarles el corazón… Empeño titánico que tiene poco resultado ente este pueblo de dura cerviz, de corazón de piedra. Como tantas veces tú, como tantas veces yo. Haber recibido innumerables pruebas de cariño y seguir dudando del amor divino. Seguir preocupado por el futuro, perdido en mil hipotéticas situaciones que quizá nunca lleguen a ser realidad. Que Dios sea nuestro Padre y que nosotros vivamos como si no lo fuera… 

Aquellos dos hombres no habían asistido a la reunión junto a la Tienda de Dios. A pesar de eso, comenzaron a profetizar pues la fuerza de Yahvé también les había alcanzado. El Señor, dando muestras de su liberalidad, no quiso supeditar su don a un lugar determinado. Cuando le cuentan a Moisés lo ocurrido, Josué que le había ayudado desde siempre siente celos. No le parece bien que profeticen quienes no habían asistido a la asamblea, y pide a Moisés que se lo prohíba. Pero el caudillo del desierto no se deja llevar por aquella celotipia. Él sabe que Dios es el que da sus dones, sin mérito alguno por parte del que lo recibe. Por eso contesta magnánimo: Ojalá que todo el pueblo recibiera el espíritu de Yahvé y profetizara. 

Así hemos de actuar, sin considerarnos dueños ni monopolizadores de los bienes divinos, ni únicos distribuidores de los mismos, sin acaparar nunca los dones del Espíritu. Dios da como quiere y a quien quiere. A nosotros sólo nos queda dar gracias por los bienes que recibimos, y alegrarnos de que también los demás sean objeto de la benevolencia infinita de Dios. 

2.- AUNQUE NO SEA DE LOS NUESTROS. – El evangelio de este domingo, como el pasado, nos presenta, una vez más algunos defectos de los apóstoles. Defectos que con la ayuda divina fueron superando a lo largo de su vida. Ejemplo y aliento para nuestra vida personal, tan llena con frecuencia de pequeñas o grandes faltas. También nosotros las podremos superar si luchamos y pedimos con humildad la ayuda del Señor. 

Juan fue, sin duda, un hombre apasionado. Por eso quizá era tan amigo de Pedro y tan querido por el Maestro, que tanto aprecia la entrega total, y tanto abomina las medias tintas. Llevado de su carácter apasionado, Juan quiso impedir a uno que no era de los suyos, que echase a los demonios en nombre de Jesús. Se creía tener la exclusiva, le molestaba que otro hiciera el bien sin ser de su grupo. 

Jesús recrimina al discípulo amado su conducta. El que no está contra nosotros -le dice-, está a favor nuestro. Más tarde, también San Pablo se mostrará abierto y compresivo con quienes, sin tener siempre la debida rectitud de miras, predican el Evangelio. Con tal de que se predique a Cristo, que importa todo lo demás. Ojalá aprendamos la lección y no nos dejemos llevar por la celotipia. Que no estorbemos jamás el apostolado de los demás, simplemente porque no son de los «nuestros». 

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5.- EL MAL –Y EL MALO— EXISTE 

Por Ángel Gómez Escorial 

1.- Si hemos escuchado con atención las lecturas de hoy nos habremos dado cuenta que las tres son especialmente radicales. La primera lectura, del Libro de los Reyes, habla de cómo Dios se sirve de todos sus hijos para anunciar su palabra. Dos de los que no estaban en la lista previa trazada por Moisés también profetizaban. En el Evangelio Jesús de Nazaret lo va a decir claramente: “quien no está en contra está a favor”. Es un canto al ecumenismo y una descalificación de la tendencia muy humana a las listas cerradas, a establecer diferencias entre los nuestros y los otros. A su vez, el apóstol Santiago va a profetizar con la fuerza de los antiguos profetas clamando contra los ricos y los empresarios estafadores. ¿No es oportuno ese grito en unos tiempos es que muchos, al menos en España, abusan de los inmigrantes y mucho más si no tienen “papeles”, si son ilegales? La radicalidad de hoy de estas lecturas está en ofrecer lo verdadero y lo justo, lo que ocurre es que nosotros, en estos tiempos, nos hemos acostumbrado a la exclusividad del grupo propio y a la injusticia. 

2.- El Apóstol Santiago nos está hablando a lo largo de su carta de no quiere la fe sin obras. Hemos estado leyendo esta carta en las últimas semanas y en los últimos párrafos de su Carta –los de este domingo– condena toda clase de opresión. Va a reclamar los salarios de los trabajadores frente a los desmanes de los ricos. Como puede verse estamos siempre en el mismo sitio. La acumulación de riquezas lleva al abuso. Es ese amor cristiano lo que tiene que impedirnos que abusemos de nuestros hermanos. Hay un impresionante mensaje de concordia social en el Evangelio. El amor al prójimo impide la injusticia, pero también el engaño, la mentira y el escándalo. La dureza de las palabras de Santiago responde a la crueldad y dureza de los delitos de quienes al tener el poder abusan de los más débiles. Como decía antes profetiza con la fuerza y la rotundidad de muchos profetas del Antiguo Testamento. 

3.- San Marcos nos ha narrado este domingo el episodio del escándalo y de la piedra de molino. Es obvio, entonces, Jesús no se refiere a los «otros que hablan bien de Él». Se está refiriendo a los que producen escándalo e incitan al mal mediante engaño. Y en esto tenemos que ser radicales nosotros también. El Mal existe y uno de sus caminos es la confusión de las ideas y de los propósitos. Retirar la paz de los espíritus y producir fenómenos de intranquilidad permanente es uno de sus objetivos. El escándalo trae la didáctica del pecado y la falta de paz. Es un camino para permanecer siempre en situación pecaminosa. El escándalo –la enseñanza del Mal— es una de las cuestiones más graves a las que se enfrenta el ser humano. Y parece que en nuestros días está muy de moda. En las radios, en las televisiones, en las conversaciones corrientes se justifica y se promociona el mal: el adulterio, la falta de honradez, la explotación económica, el abuso de los más débiles. Cada día, cada hora, muchas buenas conciencias son torcidas por los malos ejemplos. 

4.- Pero hemos de volver al ecumenismo, al seguimiento de la frase de Cristo de que “quien no está contra mí, está conmigo”. El enfrentamiento pertinaz entre los que se llaman discípulos de Cristo no cesa. No hay una comunicación efectiva entre las Iglesias. Por ejemplo, debe admirarse la labor admirable de la Iglesia Evangélica española realizada entre el numeroso pueblo gitano de España. No sólo les ha llevado la palabra de Cristo, sino que está luchando con ahínco en sacar a muchos miembros de dicho pueblo de la droga, de la terrible heroína. Pero, sin embargo, suele ejercitar una crítica muy dura, demasiado dura –muy disolvente— contra la Iglesia católica. A su vez, y en términos generales, la Conferencia Episcopal española “pasa” de los Evangélicos y, también, de otros grupos cristianos. Lo curioso, tremendo y trágico es que cuando los grupos radicales islamistas se manifiestan contra los cristianos, a quienes llaman cruzados, no diferencian entre católicos, evangelistas, anglicanos, metodistas, etc. 

5.- Pero planteado, sin embargo, un camino de verdad y justicia, y volviendo a algunos grupos o creencias, no hay más remedio que exponer nuestra más radical repulsa a ciertas creencias agobian a sus seguidores, con excesivas obligaciones económicas. O ejerciendo la tiranía “ideológica mediante la “predicación” de situaciones no comprobables, como el fin del mundo y otras situaciones que, de una forma u otra, están menoscabando la libertad personal. Hay un mensaje de profundo pesimismo en esa búsqueda irreal de fechas no confirmadas para una profecía escatológica. No es ese el camino. Uno puede estar escudriñando la Escritura todo el día, pero fomenta la tristeza a los hermanos no le servirá de nada. Quien tenga el espíritu tranquilo y la alcuza de aceite llena le importará muy poco la fecha final. Hay que amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos. La felicidad de nuestros hermanos es fundamental y, también, su paz. Y que nadie se engañe: la proximidad de Jesús produce amor, paz y sosiego. Quien no tiene ese talante marcha –seguro– por el camino equivocado. 

6.- El Espíritu Santo va por donde quiere y no es patrimonio, ni exclusiva de nadie. Hemos de estar abiertos a recibirles y, también, a escuchar a todos, pues no sabemos quién nos puede enseñar algo que nos haga falta. Pero nuestra obligación es también discernir quienes son los falsos profetas, que los hay. Solo la humildad personal y colectiva, el amor al prójimo y la total rectitud de conciencia nos puede llevar a saber quién nos trae la verdad y quien nos ofrece el engaño. 

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LA HOMILÍA MÁS JOVEN 

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CLUECA ALGUNOS 

Por Pedrojosé Ynaraja 

1.- Estoy seguro, mis queridos jóvenes lectores, de que el ejemplo que os voy a poner y que titula este mi mensaje-homilía, para muchos de vosotros no os servirá, pero es el que en este momento se me ocurre. Cuando era joven teníamos un gallinero, de cuando en cuando, descubríamos que une gallina había ido escondiendo huevos y ahora los incubaba. Al cabo de unos días se rompían las cascaras y salían los polluelos. La escena era bonita. La madre amparaba a su prole. Si alguien se acercaba, enfurecida, amenazaba con su pico y el gallo también, señor que se sentía del corral, se acercaba también bravucón. El espectáculo era cómico, de una patada podía uno mandar lejos a aquellas aves, pero ellas se sentían propietarias y defensoras de su descendencia. Por muy agresivas que pudieran ser, un zorro o un gavilán, las podía matar en un momento. 

2.- Pienso ahora que tal vez vosotros lo que habréis visto, será el comportamiento de una perra rodeada de sus perritos. Aunque carezca de alimento, si uno se atreve a acercarse y ofrece un poco de leche a sus cachorros, de inmediato gruñe y muerde si es preciso. Siente su exclusividad, aunque acarree males 

3.- Y aquí y ahora en el Reino de los Cielos. Me he entretenido en poneros unos curiosos ejemplos para centrar vuestra atención, ahora voy a continuar situados ya en el terreno espiritual, en el ámbito cristiano, con espíritu analítico, crítico, exigente. 

“En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho… (Jn 14,2)” dijo el Maestro. Pero bien sabéis, mis queridos jóvenes lectores, que muchos creen que no hay más que un cubil, que es el suyo. Lo que puedan hacer los demás en la Iglesia, carece de valor y hasta en algunas ocasiones se ataca las ideas, los proyectos, las realizaciones de los demás. ¡Cuánto mal hacen los tales! 

3.- En el pasaje del libro de los Números, que corresponde al que proclamamos en la misa de hoy, se trata de unos dones que se les promete a los ancianos escogidos, algunos de los cuales no acuden a la cita, les ha faltado este requisito. No se han alejado del pueblo peregrino, solo se han distanciado un poco, pero esta particularidad es suficiente para que el grueso de los que se sienten fieles en exclusiva los quiera descartar. 

4.- Algo parecido ocurre con el grupito de los Apóstoles, quieren ser ellos solos, gozar del monopolio. Y al Reino de los Cielos hemos sido invitados todos. Y gozar de sus privilegios no es distintivo de unos pocos. El Cristianismo no es religión de iniciáticos. Gracias a Dios en el conjunto de la Iglesia Católica, nuestra madre, se ha avanzado mucho en este terreno. Desde los tiempos del Santo Padre Juan-Pablo II, los que llamábamos anteriormente en lenguaje habitual herejes, enemigos de la Iglesia, empezaron a ser al inicio del Concilio Vaticano II, los hermanos separados, para atrevernos más tarde a llamarlos los hermanos desunidos. Debemos aprender e imitar el comportamiento ejemplar del Papa Francisco desde el principio de su episcopado romano y acentuado estos días que peregrina por los países nórdicos. Con luteranos, reformados, evangélicos y otras hierbas, debemos sentirnos próximos, procurar colaborar con ellos, sin que signifique renunciar a la riqueza de nuestra Fe. Y aceptar que tal vez por parte de ellos no sintamos este valor ecuménico que nosotros apreciamos. Tender puentes con todos, nunca muros, invita el Papa que siempre pretendamos. 

5.- Y en nuestro proceder individual, con compañeros, con vecinos y conocidos, aceptar que siendo tan cristianos como nosotros nos consideramos, dirijan sus vidas por otros derroteros, siguiendo estilos diferentes a los nuestros, marchando a otros mundos distantes de los nuestros. 

6.- Os confieso, mis queridos jóvenes lectores, que habiendo dedicado mi vida especialmente a la ayuda de la juventud, como me prometí a mí mismo un día en Burgos siendo muy joven, y sintiéndome satisfecho de mi obrar, aquellos que escogieron dedicar con cierta exclusividad su vida a Dios en la vida religiosa, el sacerdocio o el apostolado seglar, casi ninguno viva próximo a mí o con estilos de vida semejantes a los míos. Es mi pena y mi gloria. 

No quiero comentaros la otra lectura. Me gustaría que os quedara muy patente la perversión que supone que creer que aquel que “no es de los míos” pero vive en el seno de la Iglesia, no merece nuestro aprecio y si es preciso y solicitado, nuestra colaboración, sin que tengamos carnet de socios de la misma entidad.      

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