«200 años de vida y 100 años de “pontificias” significa ante todo una enorme contribución a la misión de la Iglesia y a la fundación de nuevas iglesias»

«200 años de vida y 100 años de “pontificias” significa ante todo una enorme contribución a la misión de la Iglesia y a la fundación de nuevas iglesias»

(Mons. Giampietro Dal Toso – Presidente de las OMP)

Se cumplirá por ejemplo, el bicentenario del nacimiento de la Obra de la Propagación de la Fe, fundada
por la venerable Pauline Jaricot, y el centenario del motu proprio Romanorum Pontificum del Papa Pío XI
con el que el Santo Padre designó como Pontificias tres de las cuatro Obras Misionales: la Obra Pontificia
de la Propagación de la Fe, la Obra Pontificia de la Santa Infancia (Misionera) y la Obra Pontificia de San
Pedro Apóstol para la formación del clero indígena en los territorios de misión.


El Papa Francisco en el mensaje enviado a las Obras Misionales Pontificias en mayo de 2020, señala que las
Obras: “han sido reconocidas y valoradas por la Iglesia de Roma y por sus obispos, quienes, en el último
siglo, han pedido poder adoptarlas como peculiar instrumento del servicio que ellos prestan a la Iglesia
universal. De aquí que se haya atribuido a tales Obras la calificación de ‘Pontificias’. Desde ese momento,
resalta en la fisionomía de las OMP su característica de instrumento de servicio para sostener a las Iglesias
particulares en la obra del anuncio del Evangelio. De este modo, las Obras Misionales Pontificias se
ofrecieron con docilidad como instrumento de servicio a la Iglesia, dentro del ministerio universal
desempeñado por el Papa y por la Iglesia de Roma, que «preside en la caridad»”.


Las Obras Misionales Pontificias están comprometidas en fomentar la participación de todos los
bautizados en la red internacional de oración, formación y caridad al servicio del Santo Padre en su
premura por el anuncio del Evangelio y el crecimiento de las Iglesias jóvenes en los territorios de misión,
porque, como recuerda el Papa en el mismo mensaje, “las Obras Misionales, convertidas con el tiempo en
una red extendida por todos los continentes, manifiestan por su propia configuración la variedad de
matices, condiciones, problemas y dones que caracterizan la vida de la Iglesia en los diferentes lugares del
mundo. Una pluralidad que puede proteger contra homogenizaciones ideológicas y unilateralismos
culturales. En este sentido, también a través de las OMP se puede experimentar el misterio de la
universalidad de la Iglesia, en la que la obra incesante del Espíritu Santo crea armonía entre las distintas
voces, mientras que el Obispo de Roma, con su servicio de caridad, ejercido también a través de las Obras
Misionales Pontificias, custodia la unidad de la fe”.


Mons. Giampietro Dal Toso, Presidente de las Obras Misionales Pontificias nos dice “200 años de vida y 100
años de “pontificias” significa ante todo una enorme contribución a la misión de la Iglesia y a la fundación
de nuevas iglesias. Las Obras Misionales Pontificias han nacido y permanecen un gran movimiento de
fieles, una red para la animación misionera, para promover la fe a través de la oración y de la caridad.
Podemos decir que el carisma de las OMP es de ayudar a los cristianos a vivir su fe en una perspectiva
misionera y universal, según el mandato de Cristo. Misionera: la fe crece si es compartida. Universal: junto
al Papa ayudamos a las Iglesias más pobres en los territorios de misión”.

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