LECTIIO DIVINA DOMINGO 19 DEL TIEMPO ORDINARIO

LECTIIO DIVINA DOMINGO 19 DEL TIEMPO ORDINARIO

Meditacion del Papa Francisco

Si miramos a nuestro alrededor, nos damos cuenta de que existen muchas ofertas de alimento que no vienen del Señor y que aparentemente satisfacen más. Algunos se nutren con el dinero, otros con el éxito y la vanidad, otros con el poder y el orgullo. Pero el alimento que nos nutre verdaderamente y que nos sacia es sólo el que nos da el Señor. El alimento que nos ofrece el Señor es distinto de los demás, y tal vez no nos parece tan gustoso como ciertas comidas que nos ofrece el mundo. Entonces soñamos con otras comidas, como los judíos en el desierto, que añoraban la carne y las cebollas que comían en Egipto, pero olvidaban que esos alimentos los comían en la mesa de la esclavitud. Ellos, en esos momentos de tentación, tenían memoria, pero una memoria enferma, una memoria selectiva. Una memoria esclava, no libre. 

Cada uno de nosotros, hoy, puede preguntarse: ¿y yo? ¿Dónde quiero comer? ¿En qué mesa quiero alimentarme? ¿En la mesa del Señor? ¿O sueño con comer manjares gustosos, pero en la esclavitud? (Homilía de S.S. Francisco, 19 de julio de 2014). 

PAPA FRANCISCO 

ÁNGELUS 

Plaza de San Pedro
Domingo 12 de agosto de 2018
 

Queridos hermanos y hermanas y queridos jóvenes italianos: ¡Buenos días! 

En la segunda lectura de hoy, san Pablo nos dirige una invitación urgente: “No contristéis al Espíritu Santo de Dios, en quien fuisteis sellados para el día de la redención” (Ef 4, 30). Pero me pregunto: ¿cómo se entristece el Espíritu Santo? Todos lo recibimos en el Bautismo y en la Confirmación. Por tanto, para no entristecer al Espíritu Santo, es necesario vivir de manera coherente con las promesas del Bautismo que se renuevan en la Confirmación. De manera consistente, no con hipocresía. No te olvides de esto. Los cristianos no pueden ser hipócritas. Deben vivir de manera consistente. Las promesas del Bautismo tienen dos aspectos: rechazar el mal y aferrarse al bien . 

Rechazar el mal significa decir ‘no’ a la tentación, al pecado, a Satanás. Más concretamente, significa decir ‘no’ a una cultura de la muerte que se manifiesta en escapar de la realidad hacia una falsa felicidad que se expresa en mentiras, engaños, injusticias y desprecio a los demás. ‘No’ a todo esto. La nueva vida que se nos da en el Bautismo tiene al Espíritu como fuente y rechaza cualquier comportamiento dominado por sentimientos de división y discordia. Por eso el apóstol Pablo insta a que “toda amargura, ira, ira, clamor y calumnia sea quitada de vuestro corazón, con toda malicia” (cf. v. 31). Esto es lo que dice Pablo. Estos seis elementos o vicios que perturban el gozo del Espíritu Santo, envenenan el corazón y llevan a maldecir a Dios y al prójimo. 

Pero no es suficiente abstenerse de hacer el mal para ser un buen cristiano. Hay que aferrarse al bieny hacer el bien. Y luego san Pablo continúa: “sed bondadosos unos con otros, tiernos de corazón, perdonándonos unos a otros, como Dios en Cristo os perdonó” (v. 32). A menudo, escuchamos a alguien decir: «No hago daño a nadie». Y se creen santos. Está bien, pero ¿lo haces bien? Cuántas personas no hacen mal pero, al mismo tiempo, no hacen bien, y su vida transcurre en la indiferencia, la apatía y la tibieza. Esta actitud es contraria al Evangelio y también va en contra del temperamento de ustedes, jóvenes, que son por naturaleza dinámicos, apasionados y valientes. Recuerda esto: si lo recuerdas, podemos repetirlo juntos: “Es bueno no hacer mal, pero malo es no hacer bien”. San Alberto Hurtado solía decir esto. 

¡Hoy os animo a ser protagonistas del bien! Protagonistas en bien. No sientas que todo está bien cuando te abstienes de hacer el mal. Todo el mundo es culpable de no hacer el bien que podría haber hecho. No basta con abstenerse del odio. Hay que perdonar. No basta con abstenerse de guardar rencor. Hay que rezar por los enemigos. No basta con no abstenerse de causar división. Debemos llevar la paz donde no la hay. No basta con abstenerse de hablar mal de los demás. Debemos interrumpir cuando escuchamos a otros hablar mal de alguien: detener el chisme: esto está haciendo bien. Si no nos oponemos al mal, lo alimentamos tácitamente. Es necesario intervenir donde el mal se difunde porque el mal se difunde en ausencia de cristianos audaces que se oponen a él con el bien, caminando en el amor (cf. 5, 2), según la admonición de san Pablo. 

Queridos jóvenes, ¡habéis caminado mucho en estos días! Por eso estás en buena forma y te puedo decir: ¡camina en la caridad, camina en el amor! Y caminemos juntos hacia el próximo Sínodo de los Obispos. Que la Virgen María nos sostenga con su intercesión materna para que, cada día, cada uno de nosotros pueda decir «no» al mal y «sí» al bien, a través de nuestras acciones. 

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