Ocho años con Francisco: impulso misionero y sinodalidad

Ocho años con Francisco: impulso misionero y sinodalidad

Un 13 de marzo de 2013, Jorge Mario Bergoglio fue elegido el primer Papa jesuita de América Latina, el primero con el nombre de Francisco. Durante estos ocho años, su Pontificado se ha caracterizado por iniciativas y reformas de un nuevo impulso misionero para llevar el amor de Jesús y anunciar la alegría del Evangelio a toda la humanidad.

Isabella Piro – Ciudad del Vaticano.

Proximidad, sinodalidad e impulso misionero: son los puntos cardinales del Pontificado de Francisco, elegido hace ocho años como Sucesor de Pedro. La perspectiva de su Pontificado parte de abajo, de la atención a esas «periferias» existenciales y geográficas que son el contrapunto de su ser y actuar. Invitando a recuperar «la frescura original del Evangelio», pide a los fieles un nuevo fervor y dinamismo para que el amor de Jesús pueda llegar realmente a todos. La Iglesia deseada por Bergoglio es una Iglesia «en salida», con » las puertas abiertas», un «hospital de campaña» que no teme la «revolución de la ternura» ni «el milagro de la gentileza».

Las novedades y Evangelii gaudium, texto programático del Pontificado.

Primer Papa con el nombre «Francisco», primer jesuita y primero originario de América Latina, pero también primer Pontífice de los tiempos modernos elegido tras la renuncia de su predecesor, Bergoglio inició su pontificado bajo el signo de la novedad, la más relevante de las cuales es la misa diaria presidida en la Casa Santa Marta, donde decidió -otra novedad- residir. En esas breves homilías, pronunciadas rigorosamente espontáneamente al estilo de un párroco, el Papa establece un diálogo directo con los fieles, exhortándolos a una confrontación inmediata con la Palabra de Dios. Pero el 2013 también está marcado por la publicación de la Exhortación Apostólica «Evangelii gaudium», un verdadero ‘manifiesto programático’ del nuevo Pontificado, en el que Francisco llama a una nueva evangelización caracterizada por la alegría, así como a la reforma de las estructuras eclesiales y a la conversión del papado, para que sean más misioneras y más cercanas al significado querido por Jesús. Por ello, también en 2013, el Papa instituye un «Consejo de Cardenales» cuya tarea es estudiar un proyecto de revisión de la Constitución Apostólica «Pastor bonus» sobre la Curia Romana, que data de 1988.

La familia.

La familia es el eje pastoral del 2014 del Papa Francisco, a la que dedica un Sínodo extraordinario. Para el Pontífice, la sociedad individualista contemporánea ataca gravemente a la familia, poniendo en riesgo los derechos de los hijos y de los padres, especialmente en el ámbito de la educación moral y religiosa. El tema de la familia encontrará después su ápice en la exhortación apostólica «Amoris Laetitia», publicada el 8 de abril de 2016, en la que Francisco subraya la importancia y la belleza de la familia basada en el matrimonio indisoluble entre un hombre y una mujer, pero también mira, con realismo, la fragilidad que experimentan algunas personas, como los divorciados vueltos a casar, animando a los pastores a discernir. Desde el punto de vista de la reforma, en el 2014 es significativa la creación de la Comisión Pontificia para la Protección de los Menores, cuya finalidad es proponer iniciativas al Pontífice para «promover la responsabilidad de las Iglesias particulares en la protección de todos los menores y adultos vulnerables». En el plano diplomático, el 2014 del Papa Francisco está marcado por dos grandes iniciativas: la primera es la «Oración por la Paz» en Tierra Santa, celebrada el 8 de junio en los Jardines Vaticanos junto a los presidentes de Israel, Shimon Peres, y de Palestina, Mahmoud Abbas. El segundo es el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba. Un objetivo por el que el mismo Pontífice se empeña a través de cartas enviadas a los Jefes de Estado de los dos países.

La salvaguardia de la creación.

El año 2015 está centrado en la salvaguardia de la Creación: el 24 de mayo, Francisco firma la Encíclica «Laudato si’ sobre el cuidado de la casa común», cuyo eje cartesiano es la ecología integral, aquella en la que la preocupación por la naturaleza, la equidad hacia los pobres y el compromiso en la sociedad resultan inseparables. A este respecto, el Pontífice instituye la «Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación», de carácter ecuménico, que se celebrará cada año el 1 de septiembre. Mientras tanto, en el frente de la reforma, se sigue trabajando en la nueva Constitución Apostólica sobre la Curia Romana, que más adelante tendrá el título, aunque provisional, «Predicad el Evangelio». Mientras tanto, en el horizonte estalla el caso «Vatileaks 2», sobre la filtración de documentos confidenciales de la Santa Sede. «Un acto deplorable», lo califica el Papa en el Ángelus del 8 de noviembre, porque «robar documentos es un delito». Tras un juicio ordinario en el Tribunal Vaticano, el caso se cerrará en julio de 2016, con dos condenas y dos absoluciones.

El Jubileo Extraordinario de la Misericordia.

La misericordia es, ciertamente, el fil rouge del 2016: es el Año en el que se celebra el Jubileo Extraordinario convocado por Francisco sobre el tema «Sean misericordiosos como el Padre». La consideración hacia los últimos se concreta con los «Viernes de la Misericordia», es decir, las visitas privadas que el Pontífice realiza a centros dedicados a la acogida de los pobres, los enfermos, los marginados. Se trata de un Jubileo «difundido» que ve la posibilidad de abrir una Puerta Santa en cada iglesia del mundo. El mismo Francisco, incluso antes de inaugurar la de la Basílica vaticana, abre otra, fuertemente simbólica: la de la catedral de Bangui, en la República Centroafricana, donde realiza un viaje apostólico en noviembre de 2015.

El histórico encuentro con el Patriarca Kirill.

En el 2016, además, se produce un acontecimiento que marcará una época: el 12 de febrero, en Cuba, el Pontífice se reúne con el Patriarca de Moscú y toda Rusia, Kirill. Juntos firman una declaración conjunta, en la que se comprometen a responder a los desafíos del mundo contemporáneo, como poner fin a la persecución de los cristianos y a las guerras, promover el diálogo interreligioso, ayudar a los emigrantes y refugiados y proteger la vida y la familia.

Jornada Mundial de los Pobres.

El año 2017 también está marcado por un acto relevante que se enmarca en esa diplomacia de la paz que lleva adelante Francisco: el 20 de septiembre de 2017, en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, la Santa Sede se encuentra entre los primeros países en firmar y ratificar el «Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares». En el plano pastoral, en cambio, el año está marcado por la celebración de la primera «Jornada Mundial de los Pobres»: una conmemoración que quiere ser -subraya el Papa- un recordatorio de que es precisamente en los indigentes donde «se manifiesta la presencia de Jesús». Por lo tanto, ellos nos «abren el camino al cielo» y son nuestro «pasaporte para el paraíso».

El Acuerdo con China.

Dos son, sin embargo, los hechos destacados del 2018 del Papa Francisco: a nivel pastoral, el Sínodo sobre los jóvenes representa un momento de reflexión eclesial. A los jóvenes, el Pontífice les pide que «escuchen, se hagan próximos, den testimonio», porque «la fe es una cuestión de encuentro, no de teoría». Un llamamiento que se hará aún más fuerte en la Exhortación Apostólica post-sinodal «Christus vivit», firmada en 2019. «Ustedes son el ahora de Dios», escribe Francisco en el documento, pidiendo a los jóvenes que no retrocedan ante los retos del mundo contemporáneo y que dediquen atención a los últimos. En el plano diplomático, en el 2018 destaca el Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y la República Popular China, firmado en Pekín el 22 de septiembre y relativo al nombramiento de obispos. En 2020, pues, el acuerdo se renovará por dos años.

La lucha contra los abusos.

En el año 2018 se abrió una página muy amarga para la Iglesia católica, la de los abusos cometidos por algunos miembros del clero: los casos relativos al cardenal George Pell, juzgado en Australia y luego absuelto tras 13 meses pasados injustamente en prisión, y el ex-sacerdote chileno Fernando Karadima, posteriormente destituido por Francisco del estado clerical, así como la publicación del «Informe Pennsylvania» en Estados Unidos, ponen de manifiesto la importancia de la lucha contra este delito llevada a cabo con determinación por el Pontífice. En agosto, al final de su Viaje Apostólico a Irlanda, Francisco recita un conmovedor «Acto Penitencial» para pedir perdón en nombre de la Iglesia. En el mismo periodo, sale a la luz mediática el «Caso McCarrick» relacionado con el ex cardenal responsable de abusos sexuales a menores y luego dado de baja del estado clerical en 2019. Un asunto al que la Santa Sede responderá con un «Informe» especial, elaborado por la Secretaría de Estado por mandato del Papa y que se hará público el 10 de noviembre de 2020. La lucha contra los abusos continúa durante 2019 con la Cumbre en el Vaticano sobre la Protección de los Menores. Del encuentro deriva el Motu proprio «Vos estis lux mundi» que introduce la obligación de los clérigos y religiosos de denunciar los abusos, mientras que cada diócesis deberá tener un sistema de fácil acceso al público para recibir las denuncias. En diciembre, además, con un Rescripto, el Papa abolió el secreto pontificio para los casos de abusos sexuales.

Fraternidad, paz y unidad de los cristianos.

El año 2019 tiene como telón de fondo tres grandes gestos: el primero es la firma del documento sobre «La fraternidad humana por la paz mundial y la convivencia común», firmado por el Papa y el Gran Imán de Al-Azhar Ahamad al-Tayyib, en Abu Dhabi, el 4 de febrero. El documento, que constituye una piedra angular en las relaciones entre el cristianismo y el islam, alienta el fortalecimiento del diálogo interreligioso y promueve el respeto mutuo, condenando el terrorismo y la violencia. El segundo gesto es la organización de un retiro espiritual en el Vaticano para los líderes civiles y eclesiásticos de Sudán del Sur. El encuentro tiene lugar en abril y termina con un acto impactante: Francisco se arrodilla y besa los pies del Presidente de la República de Sudán del Sur, Salva Kiir Mayardit, y de los vicepresidentes designados presentes. Lo hace para «implorar que el fuego de la guerra se apague de una vez por todas» en el joven país africano. El tercer gesto, finalmente, va en la dirección de la unidad de los cristianos: el 29 de junio Francisco entrega a una delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla algunos fragmentos de las reliquias de San Pedro. Como escribe el mismo Pontífice en una Carta al Patriarca Bartolomé, “este gesto quiere ser una confirmación del camino que nuestras Iglesias han emprendido para acercarse unas a otras».

Las reformas en ámbito económico y financiero.

Como parte de las reformas, en agosto de 2019, con un Quirógrafo, el Papa renueva el Estatuto del Ior, introduciendo la figura del auditor externo para la verificación de cuentas. A esta decisión le siguen, a finales de 2020, el nuevo Estatuto de la Autoridad de Información Financiera, que en adelante se llamará Autoridad de Supervisión e Información Financiera (Asif), y el Motu proprio «Sobre algunas competencias en materia económica y financiera», por el que se transfiere a la Apsa la gestión de fondos inmuebles de la Secretaría de Estado, incluido el Óbolo di San Pietro, al tiempo que se refuerza el papel de control de la Secretaría para la Economía.

La oración en la Pandemia.

En 2020, el año de la pandemia de Covid-19, el Papa Francisco permanece cerca de los fieles con la fuerza constante de la oración. En la memoria del mundo entero queda impresa la «Statio Orbis» presidida el 27 de marzo por el Pontífice, solo, ante una Plaza de San Pedro desierta y empapada por la lluvia. La tecnología también ayuda a acortar las distancias, necesarias para contener los contagios: durante algún tiempo, las audiencias generales y el rezo del Ángelus se retransmiten en directo por audio-vídeo, al igual que las misas matutinas en la Casa Santa Marta. En febrero se publica la quinta Exhortación Apostólica «Querida Amazonia», que recoge los frutos del Sínodo especial para la Región Panamazonica, celebrado en el Vaticano en 2019, y en octubre, la tercera Encíclica, «Fratelli tutti», que, explicitando aún más los rasgos sobresalientes de este Pontificado, llama a la fraternidad y a la amistad social y reafirma el no a la guerra para construir un mundo mejor, con el compromiso de todos.

Viajes apostólicos con la mirada puesta en las periferias.

El año 2020 se cierra con el anuncio del histórico Viaje Apostólico a Irak, que ha concluido precisamente en estos días, la primera vez que un Sucesor de Pedro ha estado en el país. Tras el stop de 15 meses a causa de la pandemia, Francisco vuelve a llevar la luz y la belleza del Evangelio al mundo, dirigiendo su mirada, una vez más, a las periferias, donde se necesita con urgencia «fraternidad y esperanza». Por otro lado, su primer viaje como Pontífice, el 8 de julio de 2013, tiene como destino Lampedusa: desde esta isla, destino de desembarcos desesperados, el Papa encenderá los reflectores mundiales sobre el drama de la migración, tema principal de su pontificado. Bergoglio reitera a menudo que los migrantes son ante todo personas, no sólo números o cuestiones sociales, y lo hace no sólo con palabras, sino también con hechos. Basta pensar en la decisión tomada en abril de 2016, a su regreso de una visita al campo de refugiados de Lesbos: en el vuelo papal, Francisco acoge a 12 refugiados sirios y los acompañó a Roma, para que pudieran ser asistidos.

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