Comunidad afrodescendiente en el Perú: presencia solidaria

Comunidad afrodescendiente en el Perú: presencia solidaria

En el Día Mundial de la Cultura Africana y de los Afrodescendientes, queremos compartir los testimonios de solidaridad y servicio de las congregaciones afrodescendientes que participan en la Iglesia peruana.

Escribe: Jessica Laurente.

Desde el 2019, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura – UNESCO, adoptó el 24 de enero como el Día Mundial de la Cultura Africana y de los Afrodescendientes celebrando las diversas culturas del continente africano y sus diásporas presentes por el mundo entero. Esta fecha busca promover el desarrollo sostenible, el diálogo y la paz, siendo la cultura africana fuente vital del patrimonio de la humanidad.

En nuestro país, la comunidad afrodescendiente ha estado presente en todos los campos del pensamiento, el arte, la cultura y la ciencia. Hablamos de peruanos ilustres que forman parte de nuestra historia: San Martín de Porres, Nicomedes Santa Cruz, Micaela Bastidas Puyucahua, Susana Baca, Maria Elena Moyano, entre otros.

A nivel Iglesia, en la actualidad hay varias comunidades afrodescendientes dedicadas a evangelizar desde el servicio en los lugares más pobres de nuestro país. Este es el caso de las congregaciones ‘Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús’ y ‘Hermanas Misioneras Combonianas’, ambas fundadas por San Daniel Comboni, Obispo de África Central.

A continuación compartimos los testimonios de solidaridad y servicio de las congregaciones afrodescendientes que participan en la Iglesia peruana:

Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús.

Nuestra Oficina de Prensa conversó con el Padre Eliseo Layé, párroco de la Iglesia Ntra. Sra. Del Carmen en Chincha-Ica, de nacionalidad africana, y que viene trabajando más de 20 años en nuestro país. Actualmente, la Comunidad Comboniana se encuentra en Lima en los distritos de San Miguel, San Borja, Miraflores, Chorrillos, y en las provincias de Trujillo, Arequipa, Huánuco y Junín.

“Los misioneros combonianos trabajamos en la primera evangelización, somos conocidos por ello, y esto significa que trabajamos normalmente donde todavía no ha llegado el Evangelio, como lo hizo Comboni en el África. Junto con los laicos, evangelizamos, porque es parte de nosotros despertar la conciencia anunciadora de la Iglesia”, indicó el Padre Layé.

Los misioneros combonianos acompañan y participan en la vida del pueblo hasta que las comunidades cristianas sean autosuficientes y posteriormente son entregadas al clero diocesano: «en el año 1800, al ver la miseria y la pobreza que se vivía en África, San Comboni sintió la necesidad de llevar la evangelización, y junto con ella, también la promoción humana», agregó Layé.

Junto a la misión evangelizadora, también acompañamos la parte humana, organizando el servicio para ayudar a los pobres mediante la entrega de víveres. Mediante estos gestos, queremos inculcar el deseo de salir al encuentro del hermano e ir a la misión.

Congregación Madres Misioneras Combonianas.

Bajo el lema de San Daniel Comboni: “Si tuviera 1000 vidas, todas las daría por la misión”, la madre Socorro Palomino Zavala, Superiora de las Misioneras Combonianas en el Perú, explica que la misión de su congregación es el servicio: “Yo estuve 23 años en África, en Mozambique, ahora estoy aquí por motivos de la familia, pero casi siempre estamos fuera del país, porque ese es nuestro carisma, entramos para eso, para estar en los lugares a los que nadie va”, acotó.

Las Misioneras Combonianas en el Perú cuentan con 41 años trabajando en Lima en sus dos sedes ubicadas en los distritos de Pueblo Libre y San Juan de Miraflores. Ambos espacios están dedicados al servicio de nuestros hermanos en situaciones de pobreza extrema: «entre nuestras principales líneas de acción se encuentra la animación misionera, las obras sociales, la formación de líderes, la guía a los catequistas y la sensibilización contra la trata de personas», añadió.

Comboni creía en la persona, entendió que Dios había muerto por todos, que ese corazón de Jesús había sido traspasado por toda la humanidad, sin distinción de clases, de razas o nacionalidades. 

Por otro lado, la congregación religiosa también trabaja en diferentes obras sociales y brindan capacitaciones a profesores para las escuelas jesuitas en Pamplona:

“En este tiempo de la Pandemia, se ha trabajado mucho con proyectos para poder ayudar tanto en Pamplona Alta, Nueva Rinconada, Valdivieso. En Cajamarquilla ofrecemos ayuda a las zonas más pobres con ollas comunes, medicinas para enfermos de Covid-19, canastas familiares, entre otros», señaló Socorro Palomino Zavala.

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