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HOMILÍA CLAUSURA ASAMBLEA NACIONAL OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS
20 de febrero de 2017

Muy queridos Hermanos y Hermanas:

Deseo iniciar agradeciendo al P. Víctor Livori, Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias, por esta invitación para celebrar la Eucaristía con ustedes. Saludo a los directores y colaboradores de esta institución tan importante para la vida de la Iglesia y, en nombre del Santo Padre, les agradezco por todo su trabajo. Como sabemos muy bien, la dicha y la vocación propia de la Iglesia es la evangelización de los pueblos: “Ella existe para evangelizar” (Evangelii nuntiandi, 14).

Dentro de esta gran tarea, a las Obras Misionales Pontificias le está confiada la particular misión de cooperar con la evangelización de las iglesias más necesitadas del mundo. Por eso me alegra poder celebrar hoy esta Eucaristía con ustedes, animándoles a seguir realizando con empeño y dedicación este encargo.

En el evangelio de hoy hemos escuchado:“id y haced discípulos de todos los pueblos”. Queridos hermanos, la evangelización del mundo no ha perdido su urgencia hoy en día. Cada hombre y cada lugar del mundo tienen necesidad de recibir la verdad del Evangelio, y nuestro tiempo nos exige trabajar con más entusiasmo, pues “después de dos mil años, una gran parte de la familia humana sigue sin conocer a Cristo, y también porque la situación en que se encuentra la Iglesia y el mundo presenta particulares desafíos a la fe religiosa” (Exhortación Apostólica Ecclesia in Asia, 29).

A menudo la tarea evangelizadora de nuestro mundo se realiza a costa de muchos sacrificios e incluso no pocas veces exige la sangre de algunos. Los cristianos, siendo anunciadores de la paz y la esperanza, muchas veces son perseguidos y rechazados por su fe. Sinembargo, no podemos ceder ante la tentación de pensar que el mundo parece más fuerte que nosotros y sentirnos incapaces de cumplir el encargo de Cristo.

Los cristianos debemos realizar con valentía y generosidad esta tarea, entregando todo lo que somos y tenemos: nuestras energías, nuestra creatividad, nuestro tiempo, nuestros talentos y también nuestros bienes materiales. Sin esto, no será posible una evangelización real y eficaz del mundo.

Es la invitación constante que el Papa Francisco nos hace: salir a las calles e ir al encuentro de nuestros hermanos, especialmente de los más necesitados en el cuerpo y enel alma.Uno de los más importantes modos de cómo la Iglesia realiza esta tarea, son las Obras Misionales Pontificias. A ellas les está confiada la particular misión de cooperar con la “Propagación de la Fe”, exhortando a los cristianos a la generosidad para construir un fondo de solidaridad que permita asistir a la evangelización de las iglesias más necesitadas del mundo. Le está confiada también la “Obra de San Pedro”, que brinda el subsidio necesario para la formación de los candidatos nativos al sacerdocio y a la vida religiosa en las iglesias misioneras. Y por último, le está confiada la obra de “Infancia Misionera”, preocupada por la formación cristiana de los niños, buscando que adquieran una conciencia misionera y compartan con otros niños de las misiones de todo el mundo su fe y sus bienes materiales.

Ustedes, como directores y colaboradores de las Obras Misionales Pontificias, están ayudando a la Iglesia a realizar esta gran labor misionera en el mundo y particularmente en el Perú, donde muchas jurisdicciones eclesiásticas reciben una importante ayuda para llevar adelante sus proyectos de evangelización.

Por eso, los animo a seguir trabajando en la misión evangelizadora de la Iglesia. Y háganlo cada día con más entrega, con más ardor, conscientes de que el acto de caridad más grande, el modo más concreto de vencer la indiferencia y salir al encuentro de las necesidades de nuestros hermanos, es llevarles a Cristo.

Le pedimos a María Santísima, nuestra Madre, que acompañe cada uno de sus esfuerzos y les conceda ser instrumentos de su Hijo en la gran tarea de la evangelización de nuestros pueblos. Una vez más, muchas gracias por la invitación y que Dios les bendiga.

Obras Misionales Pontificias
Jr. Mariscal Miller 1524 - Lince /471-5146